miércoles, 17 de septiembre de 2008

FRENTE AL TERROR

El crimen organizado nos muestra un día sí y el otro también el gran poder que ha acumulado y su abierto y descarado desafío al Estado mexicano, lo que sin duda representa la principal amenaza a la seguridad nacional del país y el problema más sentido por la ciudadanía. La guerra ha sido cruenta y promete ponerse peor. Lo mismo han caído miembros de bandas rivales en ajustes de cuentas que altos mandos policiacos, gobernantes, familias enteras y gente de todas las clases sociales. Las bajas se cuentan por miles. Hoy, nadie puede sentirse seguro en México. Pero no nos engañemos; lo ocurrido en Morelia es de otra dimensión y le da un vuelco a la situación. El terrorismo, así sea implementado por bandas delictivas que no tengan más interés que el negocio, siempre persigue objetivos políticos.

Es verdad que no es noticia que el narco participe de alguna manera en política, en virtud de los recursos millonarios que maneja y de las necesarias redes de protección que tiene que hacerse en las estructuras policiacas y en el sistema financiero. Lo novedoso ahora son los métodos. Pasaron al terreno de la actividad política explícita. Hace unas semanas sacaron mantas en toda la república para subirse en la legítima indignación ciudadana frente a la delincuencia con la clara intensión de acrecentar la desconfianza en las autoridades y gobernantes y ahondar el conflicto político. Si la presión social se dirige a la yugular de los políticos incentivando sus contradicciones, mejor para los delincuentes. Eso no quiere decir que no se les exija a aquellos o se deje de presionar para que haya resultados, pero el peor error que en estos momentos se puede cometer es perder de vista que lo fundamental es hacer un frente unitario contra el crimen organizado y evitar que la lucha entre partidos frene la toma de medidas necesarias y el respaldo a las mismas, más ahora que se atrevieron a acudir al expediente del terror.

Nos encontramos ante un terrorismo sin causa, es decir, que no se plantea ningún fin que, en la enferma lógica de los extremistas, justifique el terrible método que sacrifica vidas inocentes. El cobarde y abominable atentado contra civiles en plaza llena no tuvo un motivo ideológico, religioso o reivindicativo; vaya, ni siquiera se trató de una venganza contra alguien en particular. Las consecuencias son el objetivo. Mostrar de lo que son capaces, atemorizar a todos frente al poder del narco que no tienen escrúpulos ni miramientos, enviar el mensaje de que nadie está a salvo y, por lo mismo, que se deben rendir las plazas ante su poder para evitar represalias. Se trata de exacerbar la molestia social para volverla histeria, para desestabilizar al país y aprovecharse del caos. Confían en que el terror descompondrá más aún la situación política y que la lucha por el poder será el río revuelto para ponerse a pescar a sus anchas.

Los avances democráticos están en riesgo. Existen tentaciones para restaurar el autoritarismo, las cuales se ven estimuladas por la creciente inseguridad que tanto favorece a las ansias de mano dura, aunque está visto que el poder autocrático favorece a las mafias, pues siempre es más fácil ponerse de acuerdo con un gorila en medio de la opacidad y sin la existencia de contrapesos. Pero eso no absuelve a la democracia titubeante y en ocasiones disfuncional que tenemos. Un sistema que no es capaz de resolver los problemas sociales básicos corre el riesgo de dejar su lugar a otro que bien podría ser peor. Por eso es indispensable fortalecer a las instituciones transformándolas, haciéndolas más eficaces y confiables ya que estamos en el peor de los mundos: un crimen exultante y desbocado que se enfrenta a un Estado debilitado por sus propias deficiencias y contradicciones que, para colmo de males, sobrelleva un alto descrédito social.

Será fundamental encausar la indignación y evitar medidas efectistas que sólo busquen saciar ansias de venganza. Atacar las causas y ser eficientes en el combate al crimen organizado no deben llevar a sacrificar libertades ni a establecer estados de excepción. Esas son salidas falsas. Un punto fundamental es ir sobre el negocio, reducir los márgenes de ganancia, así como detectar y congelar las cuentas y los flujos monetarios de la delincuencia. En ese sentido también se debe analizar la despenalización de algunas drogas. Hay que golpearle el bolsillo para debilitar al narco sin perder de vista que también se debe mejorar el área de inteligencia, depurar las policías y utilizar los instrumentos internacionales para ubicar socios, detener prófugos, intervenir negocios y detectar cuentas en el extranjero.

Con las explosiones el narco nos escupió a la cara a todos y, por lo mismo, todos debemos responderle. Es momento para cerrar filas y demostrarle que su apuesta por la división fue equivocada. Esta es la hora cero para la clase política y nadie puede darse el lujo de la mezquindad. Se requiere un gran pacto nacional, un acuerdo que sea suscrito por gobiernos en los tres niveles, el Congreso de la Unión y las legislaturas locales, el poder judicial, los partidos políticos, los medios de comunicación, las universidades, los sindicatos, las organizaciones sociales, las ONG’s, los intelectuales, los artistas, etc. Que el terror no encuentre una sola fisura y que la condena sea unánime y multitudinaria. Como en España, bien haríamos en marchar millones para demostrar el repudio al terrorismo y dejar claro un mensaje a los que lo llevaron a cabo: a pesar de las diferencias todos estamos de acuerdo en combatirlos con toda la fuerza del Estado.


De paso…

Fierros en la lumbre. Las explosiones en Morelia no borran otros problemas graves del país, pero sí debieran tomarse en cuenta para buscar soluciones consensadas y evitar que factores de polarización que enturbien la necesaria unidad nacional frente al crimen. Sería conveniente que se detengan los gasolinazos y se acuerde un plan de emergencia para recuperar el poder adquisitivo de la población y reactivar la economía. En materia energética, el gobierno de Calderón tiene que actuar con prudencia y favorecer un acuerdo dentro del marco constitucional que permita fortalecer a PEMEX sin privatizarlo. Es momento de actuar con mucha madurez y responsabilidad… El Congreso del PRD va. Se debe cerrar de una vez la crisis institucional y a partir del respeto a la norma establecer a la nueva dirección política que tiene por delante inmensos retos como el de recuperar a los electores perdidos. Pero además la situación del país no da para seguirse peleando por pequeños cotos de poder. Como nunca se necesita una izquierda actuante, propositiva y con capacidad de incidir… Las intentonas golpistas en Bolivia deben ser condenadas por todos los demócratas con independencia de la opinión que se tenga de Evo Morales. La convicción democrática debe valer en todos los casos. Las urnas mandan...

6 comentarios:

lalo dijo...

Mas le doy vuelta a las dos granadas en Michoacán y más me doy cuenta que fue un borracahazo. un par de idiotas soldados de la mafia, demasiado bien armados con dos tellas de tequila en la panza...buen eso espero

Joaco dijo...

En mi ilusa esperanza, me gustaría que las granadas de Morelia sirvan para despertarnos como sociedad y unirnos para trabajar en serio.

Me confiezo panista (no ciego, he votado también por otros como el PRD) y asiduo lector de tu blog. Necesitamos pelear un poco menos por quien manda y más por usar ese mando por el provecho de todos. Saludos

joaconacho dijo...

En mi ilusa esperanza, me gustaría que las granadas de Morelia sirvan para despertarnos como sociedad y unirnos para trabajar en serio.

Me confiezo panista (no ciego, he votado también por otros como el PRD) y asiduo lector de tu blog. Necesitamos pelear un poco menos por quien manda y más por usar ese mando por el provecho de todos. Saludos

Bian dijo...

Conforme va pasando el tiempo nos damos cuenta que ya no tenemos la libertad de acudir a cualquier lugar a festejar una fecha tan simbólica como el grito de independecia. Año con año me han dado ganas de ir al zócalo pero creeme que con lo que paso en Morelia ya se me quitaron las ganas.

Una vez más afirmo que las marchas no son el camino para parar cualquier "gesto" de terrorismo o la inseguridad en un país. El problema es plantearse objetivos y cumplirlos, y que todos nos dediquemos a realizar nuestro trabajo dando el 100% cualquiera que sea.

Mefisto dijo...

¿Por que tan seguro que fueron Narcos los causantes de las detonaciones? Pudieron ser grupos de extrema derecha para hacerle el favor a FECAL y asi lograr que le aprueben su presupuesto estratosferico en seguridad para el 2009. Y de paso pedir unidad nacional e incondicional como en tu blog. Y para Bian, creo que te haria muy bien disfrutar en cualquier fecha el zocalo del DF, mas vital que nunca y donde necesariamente habra marchas y mitines pues es una plaza para la libre expresion. No perdamos nuestros sitios publicos,¡hay que seguir llendo!

Abraham dijo...

Morelia se cimbrò como nunca. Esa noche algo se rompiò, se robaron algo de cada uno de nsootros, algo ìntimo, algo que no se puede reconstruir sin que se noten las cuarteaduras.

El narco en Michoacàn lleva màs de 40 años, generaciones diferentes han llegado, pasado y se han ido; en unos casos poco a poco, en otros màs ràpidos, pero siempre pasan y se van, no son eternos.

Las formas de arreglar sus cosas son harto conocidas y de alguna manera insisten enfortalecer cierto còdigos de vida, es decir, " ni mijeres ni niños" y de alguna manera u otra se habìan respetado hasta hace poco...

La llegada de los Zetas, por su violencia, transformò el atlas narco de Michoacàn, logrando lo que nunca, que los michoacanos se unieran en un frente compun contra la agrasiòn de este nuevo grupo.

Pero lo de las granadas, poco tiene que ver en el modo de operar del crimen organizado, sobretodo si de ajustar cuentas o de mandar avisos se trata.

Este es otro terror, este es mas terrible todavìa, ataca al individuo, ataca a la familia, ataca a la sociedad y deja con ese amargo sabor de fracaso, al no peder hacer nada por contener este tipo de acciones al no haber un movimineto social capaz de ser un dique que de alguna manera fortalezca los lazos ciudadanos para enfrentar mejor memntos de esta magnitud. Es en la sociedad civil organizada donde encotraremos la esperanza de que esto no avance màs.

El narco ahì està, todo el mundo sabe. Los grupos de secuestradores son ora cosa, lo peor que es la mayorìa de ellos son encabezados por policias de cualquer nivel, estamos rodeados.

El terror de la derecha no lo podemos descartar, esa que siempre ha actuado contra los interse historicos de los pueblos, ha sido complice de las grandes sangrias en la historia moderna del mundo. Aquì en Mèxico, tambièn se manifestaron, en la primera mitad del soglo pasado unos de sus grandes representantes fueron los "Camisas doradas", èmulos de los Camisas Grises alemanes y los Camisas Negras italianas; la derecha tiene tambipen con quien golpear, tienen dinero, tiene poder, tiene cierto contro, tienen fanàticos y carteras llenas para pagar al mejor sicario. No debemos descartarlos.

felicidades Fernando, un abrazo