lunes, 29 de septiembre de 2008

CUATRO ESCENARIOS

En un contexto por demás complicado, la Cámara de Senadores está procesando una reforma energética que, como todos sabemos, puede intensificar la polarización política y llevarla a las calles, o bien distender el clima y abrir la puerta a una nueva etapa que cierre por fin el 2006 y posibilite los grandes acuerdos que requiere el país para que la titubeante y no consolidada democracia mexicana pueda responder a la difícil situación por la que pasa, se fortalezca y afiance y conjure los fantasmas del pasado que cada vez con mayor fuerza se presentan ante la falta de resultados y el desbordamiento de los problemas, mismos que se alimentan de las añoranzas por la mano dura y el retorno del autoritarismo que, aunque corrupto, supuestamente es eficaz.

Y es que, contra lo que se hubiera podido pensar tras la elección presidencial, las fallas del gobierno de Calderón no han significado el repunte de la oposición de izquierda con la que prácticamente empató a pesar de que los problemas desbordados no son cualquier cosa. A la tradicional falta de crecimiento de los gobiernos neoliberales y al aumento en el desempleo que desmiente el principal eslogan de campaña del titular del Ejecutivo se debe sumar la incapacidad de éste para controlar la inflación y evitar la carestía. Los problemas económicos en Estados Unidos son un mal augurio de lo que podría venir. El crimen organizado actúa con prepotencia y descaro sin intimidarse ante la militarización, mientras la impunidad y la corrupción siguen siendo las cartas credenciales del sistema de justicia. El poder de fuego, económico y financiero del narco impone su ley en regiones enteras e infiltra al Estado mexicano creando poderes paralelos y evidenciando que es capaz de todo. La educación está en crisis en todos los niveles y sigue pendiente una verdadera reforma fiscal.

Sin embargo, no obstante que la situación es grave, en lugar de que la gente volteé hacia quien disputó en serio la presidencia se ha fortalecido la opción del retorno al viejo régimen. El excandidato presidencial del FAP se aisló por la adopción de una política de confrontación visceral que lo ubica, más allá del núcleo airado de los convencidos –que no son pocos, pero insuficientes para competir con éxito electoralmente-, en el imaginario social como parte del problema. Su popularidad es respetable, pero su impopularidad es muy superior, por lo que hace disparatado pensar que él podría conducir la crisis política en caso de ruptura. Por otra parte, importantes poderes fácticos cometen la equivocación de impulsar mediáticamente a un figurín manipulable cuando el país necesita como nunca de estadistas. Se olvida que el descontento social es una pradera seca que es más fácil prenderla que apagarla y que la percepción es inducida sólo hasta cierto punto. La imagen difundida de los políticos pueden ser ficticia, pero los problemas que padece el país son reales e inmensos. El caos es una apuesta arriesgada en el que seguramente todos perderemos, excepto el crimen y la derecha extrema que acaricia al estado de sitio como la solución a todos los males.

Ese es el contexto en el que llega a su momento decisivo la reforma energética. Los distintos actores están a prueba y es tal la atención pública que concentra que nadie podrá eludir su responsabilidad. Sería conveniente para sí mismo y para el país que el gobierno federal y su partido abonen para que se presente un dictamen de consenso; el PRI, por su parte, debería resistirse a pescar en río revuelto en este punto tan volátil y no jugar con fuego. Por su parte el PRD avanzó en definiciones importantes en su último Congreso, pero tales acuerdos no involucran a Andrés Manuel López Obrador que tiene su propia agenda, prioridades y apuestas. Por ello es conveniente tener claro los posibles escenarios que se presentan a la izquierda institucional en virtud de que el partido y su líder no necesariamente caminen juntos.

1- Escenario del Cuento de Hadas. Se presenta una dictamen de consenso en la Comisión de Energía, el cual es avalado por los que elaboraron la propuesta del PRD y su ex candidato presidencial. Se anuncia como un triunfo del movimiento y de la izquierda; el partido se mantiene unido, reivindicando para sí el crédito del acuerdo. De manera natural se distiende el clima político y se favorece la adopción de una política de acercamiento otras fuerzas, incluyendo el gobierno federal, para atender problemas de Estado.

2- Escenario de la Unidad Opositora. Se impone un dictamen aprobado por una mayoría conformada básicamente por el PRI y el PAN y se aprueba contra la oposición perredista, la cual decide enfrentar esa polémica decisión por las vías institucionales, haciendo uso de movilizaciones dentro del marco constitucional, procurando reducir al máximo la afectación de terceros y buscando ganar el debate en la opinión pública. Se interpondría un juicio de inconstitucional, se llamaría al voto de castigo contra los promotores de una reforma considerada privatizadora y se convocaría a manifestaciones masivas en las plazas sin cerrar calles ni tomar edificios públicos ni obstruir el funcionamiento de las instituciones. Andrés Manuel López Obrador actuaría en unidad con el partido al aceptar no realizar medidas extremas que trastornen la vida en la capital del país, perjudiquen al gobierno de Marcelo Ebrard y reduzcan la competitividad electoral de la izquierda.

3- Escenario de la Diferencia Estratégica. Se aprueba un dictamen de mayoría con la oposición del PRD, pero mientras éste aprueba por mayoría mantenerse en los cauces institucionales y jurídicos y convocar a movilizaciones que reduzcan al máximo la afectación de terceros, AMLO llama a actos de resistencia civil que llevan la confrontación a las calles, afectan centros neurálgicos de la vida nacional y obstruyen el desempeño de las instituciones. El partido entra en la disyuntiva de deslindarse de acciones que no comparte y descobijar al movimiento disruptivo o dejar en libertad a sus militantes obradoristas a sumarse a la resistencia civil y resignarse al desplome electoral en el 2009. Es muy probable que en ese caso la confrontación del excandidato presidencial y el partido que dirigió se haga explícita y se reavive la lucha interna.

4- Escenario del Juicio Final. El PRD, la parte más sensata y responsable de los intelectuales que avalaron la propuesta energética del FAP, sectores importantes de la opinión pública y personalidades con ascendencia política y moral aceptan un dictamen que se aprueba por consenso o amplísima mayoría en la Comisión de Energía, pero que para AMLO resulta inaceptable y acusa de traición a la dirección de su partido y a los legisladores que voten a favor. La lucha callejera no sería sólo contra el gobierno y el congreso sino también contra el propio PRD. La ruptura sería ineludible.

López Obrador mueve sus piezas. Por lo pronto tiende la mano de manera engañosa, pues sabe que sus condiciones son inaceptables para la otra parte; con ello pretende pasar la responsabilidad a sus adversarios por no cerrar filas en momentos críticos. Solicitar la rendición como requisito para acordar es simplemente inviable y lo sabe el que ya sin tapujos muestra su vocación mesiánica presentándose como “El salvador de México”. Ante ello debe imponerse la idea de aprobar una reforma de consenso, la cual necesita de la voluntad sincera de todos para acercar posiciones y que se acepte que los límites de los acuerdos están establecidos en la Constitución, cerrando así definitivamente la opción facinerosa de privatizar el petróleo. Sería una imperdonable irresponsabilidad contribuir a agudizar la descomposición política y social de la nación, pues hay riesgos reales de colapso y como ya dijimos, nadie gana con ello. Al menos no la legítima aspiración de libertad, democracia y justicia.


De paso…

Guerrero. El PRD se bate en sus bastiones. Primero peleó palmo a palmo Michoacán en condiciones difíciles en los que la situación nacional no ayuda para un buen resultado y, por lo mismo, se volvió mucho más meritorio el buen resultado. Lo mismo pasa en Guerrero. En plena crisis partidista y con el “efecto Andrés” convertido en “defecto”, los perredistas guerrerenses dan la batalla tras un proceso interno de selección de candidatos conflictivo, como ya es costumbre después de elecciones universales, directas y secretas. Aunado a ello el apoyo embozado, pero innegable, del presidente legítimo a candidatos de Convergencia quien incluso alentó a quienes perdieron en el proceso interno de selección del PRD a fortalecer al partido naranja. Para eso, entre otros, mando a Porfirio Muñoz Ledo y a Ricardo Monreal -el mismo que pidió clemencia al CEN para no ser sancionado después de apoyar al PT en Zacatecas y pactó una sanción Light- a Guerrero, argumentando cínicamente que apoyaban a los candidatos del FAP, aún cuando el PRD es la fuerza principal en ese agrupamiento y gobierna la entidad. De tal suerte que los que se desgarraron las vestiduras por la posibilidad de que en algún estado, según las circunstancias, se analice la conveniencia de una alianza con el PRI, son los que le están haciendo un favor a ese partido dividiendo a la opción de izquierda. Acapulco es paradigmático. Walton, el candidato de Andrés Manuel, ya se cayó y la pelea es con Añorve, el candidato priísta. De cualquier forma, si hay algún lugar en el que los perredistas están acostumbrados a las proezas es precisamente en Guerrero…

1 comentario:

Bian dijo...

Fer:

Efectivamente las promesas del presidente actual están para nunca cumplirse, creo que conforme va pasando el tiempo, como dicen, a los mexicanos se nos olvida todo y creo que hasta al mismo Fecal ya se le olvido también lo que prometió.

"EDUCACIÓN" suena a slogan del partido Nueva Alianza pero efectivamente es lo primordial y parece que a nadie le interesa fortalecerla. Obviamente mientras ésta no se fortalezca la derecha seguirá ganando porque estamos en sus manos completamente y sin educación sin armas para pelear.

Que el PRD avanzó en su Congreso? mmmm avanzará cuando poco a poco empecemos a recuperar todo lo que hemos perdido con tanto desorden y le demos bandera verde a la evolución mientras creo que seguimos hundidos en lo mismo...

De los escenarios, el primero me parece no de hadas sino irreal completamente, el segundo ni decirlo de hadas completamente, ya que para que AMLO evite obstruir instituciones, primero se acaba el mundo y lo que menos quiere es unidad dentro del PRD.

Para terminar te aviso que desde hace décadas el país no ha ganado ni una pizca de libertad, ni un cachito de democracia y mucho menos un poco de justicia, eso ya no es noticia.