lunes, 21 de noviembre de 2011

EL NUEVO AMLO

Fernando Belaunzarán
twitter: @ferbelaunzaran

El cambio surge de la autocrítica, aunque ésta no se haga explícita. Si las cosas funcionan, no hay razón para hacerlas diferente. Se requiere la convicción de que se está mal o de que pudiera estar mejor para correr el riesgo –cualquier cambio lo conlleva- de ser distinto a como se ha sido. El tamaño del giro expresa si son simples ajustes, la búsqueda del perfeccionamiento de un camino ya trazado, o si, en cambio, se pretende transitar por un camino nuevo. El caso de Andrés Manuel López Obrador sorprende por su audacia. Después de cinco años de ser reiterativo y predecible, apuesta a reinventarse radicalmente, no obstante ser el político más conocido del país y sobre el cual pesan, a favor o en contra, opiniones tajantes. Parece difícil, pero el intento de modificar un escenario adverso para poder ser competitivo debe reconocerse, pues implica, además de no da la batalla por perdida, que tiene un principio de realidad que le indica, con razón, que su estrategia seguida en los últimos cinco años resultó fallida.

En el 2006, a AMLO no le faltaban razones para sentirse indignado tras un proceso en el que ilegalmente intervinieron el Presidente de la República y algunas cámaras empresariales para abonar a una campaña sucia y difamatoria que lo identificaba como “un peligro para México”; pero la reacción que tuvo tras los traumáticos resultados no pudo ser más desafortunada a su causa, pues, entre otras cosas, parecía darle la razón a sus detractores e hizo, a los ojos de millones de mexicanos, creíble la imagen pendenciera, autoritaria, obstinada, revanchista e intolerante que crearon de él. Las urnas ya no fueron su preocupación y trabajó para que las calles decidieran la suerte del presidente “espurio” y, en la crisis, emergiera su figura fortalecida para retomar el camino de la “salvación” del país que el “fraude” había interrumpido.

Andrés Manuel lo dijo con todas sus letras el 1o de diciembre del 2006 ante la accidentada toma de posesión del presidente “espurio”: “No habrá normalidad política mientras no haya democracia”, es decir, en tanto se mantuviera el “gobierno de facto”. Por eso, los diputados y senadores de la bancadas más grandes que la izquierda ha tenido en su historia, desde su óptica, no debían servir para impulsar su programa o reformas necesarias para el país sino para obstruir, contrastar y descomponer la situación para un régimen que “no tiene remedio” y que sólo sirve a los intereses de la “mafia en el poder”. Aunque no está demás recordar que ahí está la causa original de la desavenencia de AMLO con los Chuchos, en el papel que deberían desempeñar los legisladores perredistas, lo fundamental para efectos de este análisis es que no hubo tal ruptura constitucional y que Felipe Calderón terminará su sexenio entregando la banda presidencial al candidato que gané la contienda electoral del próximo año. Y si el objetivo ya no se cumplió, se necesitaría algo más que obstinación para mantener una estrategia pensada para la insurrección, así sea “pacífica”, y no para hacer proselitismo electoral.

Muchos recuerdan los buenos resultados electorales, el despunte que tuvo el PRD, cuando Andrés Manuel López Obrador y Jesús Ortega eran Presidente y Secretario General de ese instituto político. Pero lo primero que hicieron fue quitarle la imagen de rijoso al “Partido del Sol Azteca” y lo segundo hacer alianzas con los entonces estigmatizados “ex priístas”, pero esto último es otra historia. Si algo sabe AMLO es que la confrontación exaltada, más aun la que es llevada al terreno de la acción callejera, resulta contraproducente en los comicios. No por nada, cuando Fox junto con su partido y el PRI cometieron el despropósito de desaforarlo, él llamó explícita y enfáticamente a no tomar calles, avenidas, casetas y edificios públicos. Ese acierto, aunado a que se ganó el debate en la opinión pública, hizo retroceder al gobierno y lo puso con un pie en Los Pinos. Eso provocó en él un exceso de confianza que lo llevó a cometer graves errores, pero eso también es otra historia. El caso es que en el movimiento poselectoral de 2006 decidió cerrar la avenida más emblemática del corazón del país porque su apuesta para disputar el rumbo de la nación dejó de ser, al menos prioritariamente, electoral.

Las consecuencias fueron inmediatas. Después de arrasar en julio de 2006, en ese mismo año, la izquierda apenas pudo vencer en Chiapas (septiembre) y en Tabasco, la tierra de AMLO, perdió (noviembre). Después de encabezar el rechazo ciudadano por años, el PRI y Madrazo fueron desplazados de ese lugar por los partidos del entonces llamado Frente Amplio Progresista y por su excandidato presidencial, quien durante mucho tiempo dominaba las encuestas.

Ahora bien, quien aprovechó esa circunstancia en los comicios subsiguientes no fue el PAN sino el PRI, pues el gobierno de Felipe Calderón, deseoso de una política que lo legitimara tras las elecciones cuestionadas, se metió en el pantano de la “guerra” y, lejos de dar la impresión de imponer orden, se vio rebasado por la violencia. Si a eso le agregamos la crisis, el desempleo, la desigualdad, etc., pues entenderemos que se volvió un pasivo electoral que debió ser capitalizado por el principal opositor, como sucede en todo el mundo, pero en México no sucedió así y el partido que estaba en el sótano en 2006 y que muchos dudaron de su viabilidad futura resurgió. El espacio que dejó López Obrador en su aislamiento se llenó con la imagen de un personaje de escasa o, al menos, desconocida sustancia gracias a una campaña mediática bien diseñada por la televisora más influyente del país. Así fue como Enrique Peña Nieto se aprovechó de las dos decepciones: hacia el gobierno rebasado de Calderón y hacia la oposición beligerante y rupturista de AMLO.

De poco sirve lamentarse de los errores pasados, pero sirve conocerlos para entender qué pasó, saber dónde estamos y buscar no cometerlos en el futuro. Al escuchar el discurso actual del “Nuevo AMLO”, es evidente que él es plenamente consciente de ellos y por eso su cambio es tan abrupto y, en mi opinión, hacia la dirección correcta. Su brusco viraje hacia la moderación hace palidecer las diferencias, antes nítidas, con los Chuchos y otras corrientes perredistas. Sus llamados a la reconciliación, a ver hacia delante y a lograr un “pacto nacional” son los mismos que machaconamente hizo Jesús Ortega al frente del PRD. Ahora, para López Obrador los “moderados” ya no son “conservadores más despiertos”, pues asumió varias de sus tesis y propuestas fundamentales. Aunque algunos se molesten, resulta notorio, para cualquier observador de criterio independiente, el achuchamiento de AMLO.

Para ser honestos, López Obrador incluso va más allá. Su audacia lo llevó a plantear una idea provocadora, en el mejor sentido de la palabra, que si bien ha servido para la carrilla, puede ser atractiva en estos momentos de zozobra y desamparo para millones de personas. Me refiero a su propuesta de la “república amorosa”. Cierto que parece anticlimática tras cinco años de confrontación rabiosa, incluso dirigida contra los que dentro de la izquierda discreparon de su estrategia, pero nadie puede dudar de la capacidad de comunicación que posee AMLO y que ha demostrado en distintos momentos. Su reto es ser creído después de toda el agua que ha corrido, pero sería un error desestimar sus posibilidades conseguirlo.

La “república amorosa” no está dirigida al Círculo Rojo, aunque ahí ha generado cierta expectación por lo sugerente del concepto. Y ya tuvo un primer éxito al hacer que todos discutan sobre ella, así sea para burlarse, pues eso permite que baje la frase a otros estratos con mayor facilidad. Por supuesto, para que tenga éxito necesita de los medios masivos de comunicación y, en ese sentido, es muy afortunada para él –y también para la empresa que busca aceptación de todos los actores para dar cuenta del proceso con credibilidad- su reconciliación con Televisa.

AMLO llegó a un punto en el que su viejo discurso ya es incompatible con lo que ahora quiere proyectar. O Televisa dejó de ser de “la mafia en el poder” o acepta que se debe pactar con una parte de ella, lo cual rompe con la mística que hizo de los “principios” como guardianes de la pureza y se cae en el campo de la “traición”. Hace apenas unos meses decía que no podía haber alianza en el Estado de México con el PAN porque no se podía “olvidar” quiénes le habían “robado” la presidencia, pero ahora le propone a Calderón “borrón y cuenta nueva”. Hay que resaltar que en su nuevo discurso ya no está el “fraude” de 2006. No es para nada exagerado hablar de la reinvención de López Obrador.

En la lógica de recuperar la esperanza que desató en la elección anterior, lo han llevado a cometer algunos traspiés, como prometer cuatro millones de empleos en un mes o retirar al ejército en seis. Pero ahora no se obstina, mide las reacciones y recapacita. Si con Carmen Aristegui las soltó en la mañana, con López Dóriga en la noche prefirió ya no hacerlo. Algo similar sucedió con la idea de juanitizar a los presidentes de los partidos para que sean sparrings ficticios y tener acceso a los tiempos de precampaña. El nuevo AMLO sabe rectificar y esa es una agradable sorpresa.

Claro, mantiene una línea discursiva de que la elección es una disyuntiva entre la “salvación” o seguir en la “decadencia”, pero lo hace sin la agresividad de antes y con la apuesta de polarizar en las preferencias electorales con el candidato virtual del PRI y afirmarse como el que representa el cambio, pues no olvidemos que ese partido es oposición y, como dijimos, está capitalizando la molestia con la situación actual. La estrategia es clara: ubicar a Peña Nieto como continuidad y dejar al PAN en un lejano tercer lugar para convertir la elección en un plebiscito entre seguir como estamos o cambiar con él. Está por verse que le salga, pero al menos está sacudiendo el tablero de un juego que, como estaba, no podía ganar.

Justo es decir que hay una faceta del nuevo AMLO que genera escozor en la tradición de izquierda. Me refiero a las resonancias religiosas de su mensaje. Si bien nunca ha sido un secreto su religiosidad y en mayor o menor medida se traslucía, ahora la manifiesta de manera explícita. López Obrado afirmó hace poco que la solución a los problemas del país está en que “la sociedad sea más cristiana y punto”. Nadie puede oponerse a que se promuevan valores y en diagnosticar que la ausencia de éstos ha contribuido a la generación de muchos de nuestros problemas, entre otros, el salvajismo del crimen o la corrupción a todos los niveles del servicio público y privado, pero eso no debe llevar a impulsar una religión particular, por más respetable y popular que sea. Es sano que haya una frontera entre la vida pública y la religiosidad y es un expediente muy peligroso abrirle la puerta a que la devoción sea un elemento de proselitismo. Y en el plano de los resultados, la derecha tiene mucho más que ganar –conceptual, cultural y electoralmente- si eso se permite. Ojalá, en este punto, también rectifique.

Hay que decir que la declinación de Marcelo Ebrard por Andrés Manuel, y más aun cuando la quinta y decisiva pregunta estaba en el margen de error, fue un gesto que mediáticamente resultó muy favorable a la izquierda, pues dio la nota al definir la candidatura y frustró el conflicto anunciado. Además, mató la nota por la dolorosa perdida del simbólico y emblemático bastión de Michoacán a manos de los vientos restauradores que corren en el país y retomó la ofensiva, imponiendo la agenda de una semana en la que, sin duda, el tema central fue el de la “república amorosa” y el nuevo AMLO.

La izquierda tiene ya un “candidato único”, pero falta construir la unidad. Todos deberá aportar para sanar heridas y trabajar juntos hacia delante, pero el que tiene mayor responsabilidad en eso es el candidato que debe tender puentes e incluir a todos si es que efectivamente, como así parece, le interesa ser lo más competitivo posible. El balón está en su cancha y pronto se verá que tanto quiere contar con la el PRD, más allá de sus siglas. Por hacerlo a un lado en 2006 se cayó la estructura electoral y es obvio que MORENA ha estado lejos de dar los resultados que con tanto ruido presagiaron en las últimas elecciones.

Durante los últimos cinco años he sido crítico de la estrategia asumida por López Obrador y, como militante perredista, hubiera preferido tener de candidato a Marcelo Ebrard. Las razones las expuse con prolijidad en mis textos e intervenciones públicas. Como demócrata acepto el resultado de una procedimiento que avalé, pero eso no cambia mi forma de pensar y, por lo mismo, no me retracto de las afirmaciones que hecho respecto al virtual candidato de mi partido, si bien reconozco, como siempre lo he hecho, que puedo estar equivocado. Mi respaldo a la candidatura de Andrés Manuel será crítico y constructivo. No aspiro a ningún puesto en un eventual gobierno encabezado por el Peje, pero haré lo que esté de mi cuenta para que, sin afectar mis convicciones, gané la elección. Me agrada su cambio. El “nuevo AMLO” asume algunas de las posiciones más importantes que he defendido en estos años. Como muchos, me pregunto si es genuino y sincero al plantearlas y si los ciudadanos le van a creer, pero, de la misma forma que él le planteó la reconciliación a Televisa cuando le ofreció su “mano franca” a Joaquín López Dóriga, yo también le ofrezco el beneficio de la duda…

PD. Presentaré mi libro, "Herejía, crítica y parresía", el próximo miércoles 23 de noviembre,18 hrs, en el Museo Memoria y Tolerancia, en la Plaza Juárez, Centro Histórico, frente al Hemiciclo a Juárez, a lado de la SRE. Lo presentarán el Dr Agustín Basave, el Diputado Javier Corral y el ex Presidente Nacional del PRD, Jesús Ortega Martínez. Habrá vino de honor.

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12 comentarios:

Blade_Runner dijo...

Tanto así como un nuevo AMLO, no lo creo. Sigue rodeado de gente visceral y propensa a la agresión verbal como Dolores Padierna y Fernández Noroña. ¿Cómo justificar que René Bejarano, al que los mexicanos vimos llenarse literalmente las bolsas de billetes y luego no dar cuenta de donde fueron a parar, sea uno de sus principales operadores al grado tal de parar en seco a Ebrad en la designación del candidato a jefe de gobierno del DF? Para mí, esto es simplemente una mascara que a medida que avancen las campañas políticas se irá desvaneciendo y dejara ver el verdadero rostro del peje, el mismo que los mexicanos ya le conocemos.

Espero que mi opinión sea tomada en cuenta porque si un mortal como yo no se etiqueta como "intelectual" o "analista político", tácitamente no tiene derecho a opinar. Saludos!!!

Anónimo dijo...

AMLO es el mismo...afortunadamente!
Ya gobernó el DF y a muchos nos gustó. No es un improvisado. Lo que pasa es que su negativa a entrar en "arreglos" choca con nuestra tradición política. Parece que nos gusta sufrir, somos como esas mujeres que saben que su marido es malo pero así les gusta y si conocen otro mejor, se niegan a abandonar al de siempre.

@Garcianegrete dijo...

Felicidades por tan estupendo análisis. Y no se por que pero amlo me recuerda mucho a santa Ana. Un Politico con una habilidad que muchos quisieran, amado y odiado, pero coincido, preso de soberbia, y rodeado no solo de gente que ya sabemos sino de un discurso acorde siempre a la necesidad de su carisma. En su video, nos dice que la Informacion para muchos es poder, pero para el es poder de transformar, sin embargo, seguimos sin saber de los dineros de los dobles pisos. Lobo con piel de oveja! Chango viejo, como dice Quintero, no aprende maroma nueva. (ni en el discurso)
Amlo sabe perfectamente que la historia se repite, la primera como tragedia, la segunda como comedia. Saludos cordiales!

Anónimo dijo...

..."El escándalo vino cuando René Bejarano, anteriormente secretario particular de AMLO y más tarde diputado local, fue grabado en vídeo aceptando 45.000 dólares en efectivo. El vídeo fue revelado el 3 de marzo de 2004 en el programa El mañanero. Bejarano adujo que el dinero que le dio Carlos Ahumada Kurtz era una contribución para financiar la campaña política de Leticia Robles (su novia por esas épocas)
En este caso, (AMLO) tampoco supo distanciarse rápidamente del escándalo..."..."y después de unos meses declaró que (Bejarano) había hecho algo inadecuado"... Bejarano es un Robin Hood!!! Q se compara esto con la bola de ladrones q rodean a PEÑA??? UBIQUENSE!! Y aunq estuvo mal no fue AMLO!

Anónimo dijo...

Qué de los segundos pisos? Los construyó con erario y es permanentemente GRATUITOOOO... la ciudad la entrego sin deudas y NO como dijo la campaña de mierrrrcoles que hizo la TV. UBIQUENSEEEE! El q dejo endeudado a su entidad fue el presidente del PRI Moreira nomas con 30 mil millones de pesos!!!

Alfredo dijo...

¿Cambio? Cuál cambio. Lo único que demuestra AMLOVE al dar este giro de 180 grados contra el discurso y las acciones de los últimos 6 años es su inmenso narcisismo y su idea de llegar al poder para ser el "salvador" de México a como de lugar.

Y sí ahora da este giro de 180 grados, ¿qué o quién nos garantiza que hará si es que llega a ganar las elecciones por la presidencia?

Francamente, ya hay muchos ejemplos en la historia de lo que hacen los personajes con este tipo de personalidad mesíanica. Prefiero que AMLOVE siga como "presidente legítimo" viviendo el sólo (y unos cuantos seguidores) sus alucinaciones y que no nos las imponga al resto del país ya que su visión populista y demagógica nos hundirá aún más como país.

¿El PRI o el PAN como alternativas? Tampoco, desafortunadamente en este páis todos los politicos demuestran cada vez más que lo que les interesa no es otra cosa que sus propios intereses y el pueblon que se joda.

PrinzParsival dijo...

Berge kreissen....und eine Maus wird geboren.-(Montañas dan a luz.....y nace un raton).
Se nota que Ud. es una persona fina y culta,pero por el amor de Dios POR QUE gasta tanto tiempo y tinta en un personaje tan mafufo como Manuel Lopez ? Quien es el ? Es un politico populista fracasado,obsesionado con el poder,y un dia sera Presidente de lo que queda de este pais,aunque solo su Mama vote por el.Punto.-Narcicista,gordito,mesianico,ungido por fuerzas superiores del Universo,llega en las 4 patas a Televisa,jadeando,pidiendo apoyo....
Asi que Televisa ya es buena ? O mas o menos buena ? O solo un poco mala ? Ya no muy mala ? Ha descendido el Espiritu Santo a Don Emilio ? La penosa aparicion del Sr. Lopez en Televisa
representa una autentica verguenza para la verdadera Izquierda Internacional !

Blade_Runner dijo...

Y más verguenza da que después de todo lo que ha hecho contra el PRD, en este partido salgan que por la unidad del partido hay que apoyarlo. Mesmo estilo priísta! Yo voté por el PRD cuando Cárdenas fue candidato pero definitivamente nunca votaría por AMLO porque será avalar que politícos como Bejarano, Padierna y Fernandez Noroña, solo por mencionar algunos lleguen a formar parte de un gobierno que sin duda sería intolerante y con tintes fascistoides.

Rafael Barraza dijo...

A mi me parece que el "nuevo AMLO" es como el nuevo "PRI" de nuevo no tiene más que el adjetivo pero en el fondo sigue siendo el mismo.

No niego que se dio cuenta que sus actitudes pasadas afectaron su imagen, y por eso esta tratando de presentar esta imagen "nueva" pero tiene a la misma gente con él, y esa gente no ha cambiado. Me parece que conforme comience a aumentar la presión en las campañas veremos salir al "viejo AMLO."

Me parece que la izquierda hubiera tenido mas posibilidades con Ebrad ya que si bien dentro de la izquierda misma Ebrard estaba posicionado debajo de AMLO, este estaba al frente ante el resto del país.

Carlos Rios dijo...

Feleicidades por los articulos, lo de AMLOVE no es mas que una pantalla para poder obtener el apoyo de los Industriales de Monterrey que mal hacen en confiar en el, como olvidar a su principal operador politico Rene Bejarano llenando sus boldillos de billetes de una extorsion, y a su esposa Dolores Padierna habalndo con los dueños de los bares de la Cuahtemoc dandoles las gracias por los regalitos recibidos, asea que le pasa ojala y esta ocacion el pueblo si elija bien a su nuevo gobernante nada mas que ya deberiamos de dejar de pensar en que una sola persona va a resolver todos los problemas que existen esto deben en conjunto con los dipohuevons y senahuavas asi como oos gobernadores que lo unico que hacen es aventar la bolita al Sr. Presidente de todos los homicidios cometidos no es posible que esos que son del fuero comun no los puedan resolver y los tenga que atraer la PGR digo ya basta hay que exigirle a los gobernadores que ya se dejen de mmdas y se pongan en verdad a trabajar.

Saludos y Felicidades por su columna

Norma Azcona dijo...

"Lo que está en juego, aunque buena parte de la clase política -ahogada en su mezquindad- no quiera verlo, es la viabilidad del Estado mexicano"...

Este párrafo a mi en particular me transformó la rabia y el desconcierto hacia el poder ejecutivo de este país. Unidad es lo que necesitamos para poder crecer como país, tolerancia sobre todo.
Puedo enteder la indignación de muchos, la desesperación y la desilusión de ver que se nos escapa como agua entre los dedos los sueños de vivir en paz pero bien es cierto que si la estrategia esta mal empleada ya que el resultado ha sido desastrozo, debemos como nación optar por la reconciliación, aunque nuestro dolor sea mayor. Lo
considero un punto neurálgico para tener credibilidad y veo con orgullo y esperanza que la izquierda de mi país haya abierto los ojos y esté optando por la misma.

De acuerdo contigo, ni es competente la CPI ni son punibles los delitos imputables a FCH, aunque nos duela, aunque nos hiera.

Gracias querido Fer por tomarte el tiempo de regalarnos tus lineas, siempre tan agudas y precisas.

Mi admiración eterna para un gran hereje.

Rob dijo...

Bueno, despues de años, parece que la guerra sucia contra la izquierda no se a acabado, me resulta muy extraño que las cosas que hace la derecha, llamese pri o pan, son artimañas frescas y se olvidan en un par de meses, y aqui siguen hablando de segundos pisos, Bejarano, y de como se plantaron en el DF a exigir justicia, vaya que televisa sabe hacer las cosas bien con sus campañas.

Bejarano, Padierna y Fernandez Noroña, si tienes razon bladerunner, mejor por Peña y su trio de Salinas, Gordillo y Moreira verdad? o la derecha?, que no tiene ni una oportunidad de ganar, despues de los super gobiernos de Fox y Calderon.