miércoles, 8 de octubre de 2008

LAS CAUSAS DE LA DERROTA

Los resultados son dolorosos y alarmantes, pero nadie puede decirse sorprendido. La debacle electoral del PRD en Guerrero era de esperarse porque todos los factores hacia allá apuntaban y porque a pesar de ser un bastión perredista está lejos de ser una isla ajena a tendencias nacionales e inmune a errores, fallas, deficiencias y traiciones. Sin embargo, no por ello lo ocurrido deja de ser relevante. Al contrario, su condición de plaza fuerte perdida en gran media por equivocaciones propias es en sí una fuerte sacudida al partido del sol azteca que lo obliga a tomar conciencia de su realidad y aplicar medidas para evitar lo que hoy parece una pronóstico seguro: que Guerrero es el preludio de lo que sucederá en las elecciones del 2009.

El PRD está obligado a la autocrítica seria y dejar a un lado la burda repartición de culpas que no es otra cosa que el reavivamiento del conflicto interno y, por tanto, la certificación más elocuente de que no se entendió nada. Eso no significa ser condescendiente con errores o conductas impropias y, menos aún, promover la impunidad que tanto daño hace. De lo que se trata es que todos asumamos la responsabilidad que nos corresponde, hacer una crítica integral y evitar el autoengaño; sólo así se podrá entender lo que sucedió y sacar las lecciones adecuadas. Lástima si alguien se siente ofendido por la franqueza.

Seis meses de conflicto interno no pueden obviarse. La crisis del partido es una de las causas ineludibles del resultado adverso, no sólo por el daño causado en la imagen del PRD –que es considerable- sino también porque eso impidió a la dirección nacional atender como se debía la selección de candidatos, procesar acuerdos para evitar fracturas, establecer una estrategia electoral con oportunidad y además distrajo a muchos cuadros que deberían haber estado ocupados en ver cómo ganarle al PRI en esa entidad. Además, tardó en calificarse la elección interna, lo cual generó incertidumbre en muchos lados, y se volvió muy complicado contestar oportuna y adecuadamente los requerimientos de los tribunales electorales, pues coincidió con la toma de las instalaciones de la Comisión Nacional de Garantías. Todavía la noche previa a los comicios, en un hecho poco transparente y de mal olor, la sala regional del TEPJF modificó, entre otras cosas, el 60% de la planilla perredista de Acapulco. Un distrito de ese puerto alternó tres veces de candidato y acabó decidiéndose en la víspera.

Pero tampoco puede ignorarse el clima adverso que en las preferencias electorales ha generado la estrategia de confrontación, enrarecimiento, polarización y resistencia civil que afecta a terceros y entorpece el funcionamiento de las instituciones. Hay un ánimo nacional que no ayuda al PRD a ganar elecciones, y así como en los momentos de gloria de Andrés Manuel López Obrador los candidatos perredistas se beneficiaron de la popularidad del ex jefe de Gobierno, ahora sufren por su creciente rechazo. Sectores importantes de la ciudadanía están cobrando la factura por el plantón de Reforma, la toma de las tribunas, los amagos a bloquear aeropuertos y la intolerancia exultante.

Y es que el reposicionamiento del PRI, después de que parecía desahuciado en el 2006, se debe a un fenómeno extraño. La incapacidad del gobierno de Felipe Calderón para atender los graves problemas del país no está haciendo que la gente miré hacia quien fue su principal adversario, como acontecería de manera natural en cualquier lugar del planeta, sino, para preocupación de muchos, hacia el pasado autoritario. La razón es que AMLO se autoanuló como opción mayoritaria de los mexicanos al sacrificar su imagen pública y olvidarse de los sectores medios para encabezar una fuerza movilizada en permanente tensión que sin duda le ayuda a estar presente en el acontecer nacional y cohesionar a su núcleo de convencidos, pero que en lugar de sumar depura, y en lugar de aumentar la competitividad electoral acaba por debilitar a su movimiento aislándolo. Algunos fanáticos le llaman a eso actuar con dignidad y congruencia. Yo me rehúso a nombrar de esa manera a la simple y llana estupidez política que le está empedrando el camino de regreso al viejo régimen.

Por otra parte, existen problemas estructurales del partido. Las votaciones universales, directas y secretas para elegir dirigentes y candidatos son el principal foco de división y cada vez es más difícil restañar la unidad después de cada elección interna. No es sólo un asunto de presuntas o reales irregularidades sino también de incapacidad organizativa para efectuar comicios de alta complejidad con órganos que carecen de fuerza institucional y que están copados por las corrientes. En Guerrero, el PRI aprovechó esa situación y se puso a cachar a todos los derrotados que pudo y los integró a sus planillas.

Pero esas no fueron las únicas traiciones o, si se prefiere, deslealtades. Los supuestos aliados del Frente Amplio Progresista buscaron dividir a la izquierda en todo el estado y, para nadie es un secreto, lo hicieron con la venia y el respaldo de AMLO. De poco le valió al perredismo guerrerense haberle dado el triunfo de más de tres a uno en la elección presidencial y que sea una de las militancias que más se la han jugado con él, López Obrador quiso cobrarse las desavenencias con Zeferino Torreblanca al contado y para ello no le importó lastimar al partido que dirigió y al que le debe su carrera política. El caso más claro es el de Acapulco, en el que no sólo mandó a dos de sus operadores que para abrocharse las agujetas le piden permiso, Ricardo Monreal y Porfirio Muñoz Ledo, a apoyar al candidato de PT-Convergencia sino que también cobijó y auspició el desfondamiento del PRD al que no se le puede reprochar, como hacen los cínicos, su decisión de defender la plaza que gobernaba desde hace tres periodos. Digamos lo obvio: tras su intervención en el proceso interno del PRD y la actuación de zapa, embozada pero conocida, que llevó a cabo en Guerrero, AMLO ya no es factor de unidad ni tiene la autoridad moral para convocar a ella.

El recuento de las causas debe incluir las fallas locales. Pocos pueden negar que Zeferino sea un demócrata y hasta una buena persona, pero su actuación como gobernador ha estado por debajo de las expectativas que generó y ha permitido que crezcan muchos problemas sociales, dando muestras de insensibilidad. El alejamiento del partido que lo apoyó y la indolencia ante muchas cuestiones de poder que incumben a su administración tienen más que ver con la ingenuidad que con la democracia. Es loable que no haya querido controlar el proceso de selección de candidatos y que se haya resistido a la tentación de usar los recursos públicos para perfilar y favorecer a sus cercanos, pero se fue al otro extremo, al de soltar las cosas y luego no atinar como responder cuando el agua se salía de cauce. En el pecado llevó la penitencia, pues ahora estará copado por el PRI que gobernará los municipios más importantes y tendrá que lidiar con un congreso dividido con ánimos sucesorios desbocados. Pero nada tan desastroso como el gobierno de Félix Salgado Macedonio en el puerto y es obvio que también se expresó en Acapulco un voto de castigo. No fue el único caso. Administraciones malas hicieron que las campañas fueran cuesta arriba.

Finalmente, el partido en guerrero perdió perspectiva. Se pelearon las candidaturas a muerte y una vez conseguidas muchos de los candidatos actuaron con soberbia y sobrados de sí mismos. Muchos pensaron que después de la interna, las elecciones constitucionales serían una formalidad y que podían ganar solos, que les bastaba su presencia y el logo del PRD y que si los adversarios internos se iban mejor, pues entre menos burros más olotes. Y en contrapartida no pocos de los perdedores preferían el triunfo del PRI a la victoria de quien, bien o mal, los derrotó en la contienda por la candidatura haciendo bueno el adagio que dice que el peor enemigo de un perredista es otro perredista. Para colmo, se adelantó la lucha por la sucesión en la gubernatura y no faltó el futurismo para ganar posiciones y eliminar competidores. En fin, se expresó con nitidez la crisis del partido y se confirmó una vez más que el modelo está agotado y que urge un cambio integral de concepto. Por lo pronto, bien haría el PRD en el DF en verse en el espejo de Guerrero y poner sus barbas a remojar.


De paso…

Parió la Abuela. A la crisis financiera de Estados Unidos y sus impredecibles, pero de seguro funestas consecuencias, habrá que agregarle la difícil situación de Europa por eventuales rescates bancarios. Por lo pronto siguen cayendo las bolsas y, para nuestra desgracia, también el precio del petróleo… Celebro que no les hayan fincado cargos a los dos jóvenes que detuvieron en la entrega de los premios nacionales de la juventud por gritar sus opiniones, pero me indigna que hayan sido detenidos y llevados a un juzgado. Si de verdad la libertad de expresión es una garantía constitucional, entonces Andrés Leonardo Gómez Emilsson y Marco Virgilio Jiménez Santiago están en su derecho de expresar sus puntos de vista aunque ofendan al titular del Poder Ejecutivo y nadie les hizo ningún favor por dejarlos libres… El IFE, sin autocrítica de por medio, quiere culpar a los partidos del conflictivo 2006 y ensañarse en particular sobre el PAN y, sobre todo, con el PRD. La mano tricolor que mece la cuna no está muy escondida y siguiendo su naturaleza, no obstante que tienen inmejorables condiciones para el 2009, quieren competir con el árbitro cooptado y sus adversarios ahogados económicamente. Si siguen por ese camino van a lograr lo imposible: que se extrañe a Ugalde… Desesperados por la desventaja de John McCain y el tema preferente de la crisis económica, los republicanos recurren a la guerra sucia y en la locura total pretenden vincular a Barack Obama con terroristas. No tardan en decir que es un peligro para los Estados Unidos… Mi solidaridad para el diputado Francisco Santos que recibió 30 puntadas en la cabeza por los golpes recibidos en un intento de “levantón” en Ixtapa-Zihuatanejo durante el reciente proceso electoral… Recuerdos nostálgicos para el Che en un aniversario más de su asesinato…

5 comentarios:

Bian dijo...

Fer lo del desmoronamiento del partido no es algo nuevo y considero que no es suficiente leer y leer o escribir y escribir sobre esto, lo importante es ver lo que se viene y que si no hacemos que la gente que nos está causando problemas recapacite nunca saldremos del hoyo en el que estamos metidos.

Tienes razón lo que sucedió en Guerrero apenas es el principio de lo que se viene.

Anónimo dijo...

Poca es la gente de real covicción de izquierda, la gran mayoría son borregos o pragmáticos.
Es el PRD realmente de izquierda?
ya no se sabe, son tantas las cuestiones que lo bifurcan.
Con tristeza me entero que en Guanajuato se formara una alianza con el PRI; si bien se busca sacar al PAN del poder, que Salinas les otorgo (un priísta tecnócrata), se traicionan los ideales de la izquierda, ¿no crees?
Ha ganado el pragmatismo, impulsado por los chuchos principalmente, por López Obrador, por todos.
Ok, en la Política así es, PERO TÚ
que piensas.
Te he leído y no dices nada , das argumentos de político; filosofa un poco más; porque a los que nos gusta leer realmente nos aburres.
Jorge Nieto
Celaya, Guanajuato
jnietoc77@hotmail.com

Jorge Álvarez Máynez dijo...

Estimado Fernando Belaunzarán:

Justo cuando tantos perredistas reclaman a AMLO haber perdido la cordura y la autoridad moral, le escribo para hacerle exactamente el mismo reclamo a usted.

Hasta 2007, todavía en las secuelas del 2006, encontraba en ti una voz reflexiva y muy útil para promover el debate en el PRD.

Desde la elección entre Jesús Ortega y Encinas, leo las opiniones de un fanático, en las que todavía permanecen cosas rescatables, pero que atacan injustificadamente a AMLO. Andrés Manuel si era factor de unidad, pero el pago de la factura del fraude a Zeferino le impidió a Nueva Izquierda ver por los intereses del Partido. En lo demás, tienes razón, saludos!

Laura Gzlz. dijo...

Sr. Belaunzarán, es totalmente imposible querer hacer una autocrítica, echándole la culpa a los demás, ojalá hagan a un lado la soberbia que les ha dado ganar tantas posiciones en el partido, para darse cuenta de que una cosa es el poder en la burocracia partidista, y otra cosa es el poder de elección de la ciudadanía. Lo que pasó en Guerrero es un reflejo de lo que sucederá en otras entidades mientras el PRD de los chuchos siga haciendose cada vez mas a la derecha.

joaconacho dijo...

Hola, me parece tristísimo ver como el PRD no ha encontrado ese camino a la autocrítica. Que culpes a AMLO... tienes mucha razón, la verdad no hay de otra, por más que siga habiendo gente que defiende sus modos, para cualquier sociedad civilizada ya no van. Por otro lado es interesante el ver como estamos perdiendo uno de los pocos grandes logros de los últimos años, la autonomía del IFE. El PAN y el PRD nos hemos enfocado tanto en nuestras diferencias que no hemos rescatado la visión democrática del país que nos une y por la que luchamos por generaciones para sacar del poder al PRI y sobretodo su parte corrupta. Trsitemente es este sector, representado por políticos corruptísimos a todas las luces como Peña Nieto, el que está retomando el poder por parte del PRI... ¿qué hacer?