lunes, 23 de junio de 2008

TRAGEDIA EN EL DF

23 de junio de 2008


Fernando Belaunzarán


Las muertes siempre se lamentan, más aún las que pudieron evitarse. De estas últimas, hay algunas que se les puede catalogar como muertes estúpidas, que no debieron haber ocurrido, que son producto de errores no atribuibles a las víctimas. En tal caso lo que surge es indignación y, por supuesto, un sentimiento de justicia que exige satisfacciones. Si además resulta que la autoridad, cualquiera que ésta sea, por acción o por omisión, en mayor o menor medida, tiene alguna responsabilidad de lo acontecido, entonces la combinación con la política es inevitable y el cocktail resulta explosivo -no se diga en los tiempos de encono, enrarecimiento y polarización que hoy vive el país.

Los terribles hechos del viernes pasado en el New’s Divine, antro ubicado en la Delegación Gustavo A. Madero, que dejaron un saldo de doce personas muertas se encuentran en esa difícil situación y, por lo mismo, vemos que la lógica de la lucha política actual impone en todos los frentes la frenética necesidad de hallar culpables funcionales o señalar chivos expiatorios para acomodar las cosas de acuerdo al cálculo faccioso antes que promover y generar condiciones adecuadas para una investigación seria y ecuánime. Se está privilegiando la ruta de saldar cuentas o de buscar réditos electorales o sucesorios por sobre la posibilidad de reflexionar serenamente sobre el fondo del problema. Las condenas a diestra y siniestra no favorecen lo que debiera ser la prioridad: analizar, entender, aprender, corregir para evitar que vuelva a suceder una tragedia como ésta en el futuro sin que ello signifique dejar de sancionar a quien se lo merezca.

Lástima que ni en las tragedias la clase política mexicana tenga la altura de miras y la generosidad para evitar caer en la tentación de lucrar con el dolor y el drama humanos y sólo le interese el rédito o el control de daños de cara a los próximos comicios. Atenernos sólo al espectáculo morboso de ver rodar cabezas para calmar conciencias legítimamente indignadas sería renunciar a la posibilidad de trascender la superficie y comprender que estamos ante la consecuencia de una perversión del servicio público que no es privativa de una administración ni de un partido sino que recorre transversalmente a todo el sistema político. El signo de los tiempos es gobernar para los medios, pues ahí está el elixir de la popularidad y la puerta para ascender a la cúspide. La máxima que se repite en todas los palacios de gobierno es la siguiente: “si no sale en la televisión entonces no existió”.

Es evidente que el operativo mal diseñado y peor implementado no perseguía en primera instancia la clausura del antro, que pudo hacerse mucho antes de que estuviera lleno el lugar, sino detener a cientos de jóvenes, exhibirlos y lograr el horario estelar para que se muestre a una policía que actúa para acabar con los lugares “de vicio y perdición” en abono a la tranquilidad y simpatía de “las buenas conciencias” y de miles y miles de padres de familia que se preocupan por la forma en que se divierten sus hijos y que de seguro mostrarán su peso en las próximas encuestas. Según se documentó había quince policías infiltrados dentro del local informando y esperando la irrupción de sus compañeros. Lo que se quería era una acción espectacular pensada para las audiencias en lugar de la discreta aplicación de la ley que es eficaz, pero no atrae reflectores.

Lo anterior, por supuesto, no exime de su responsabilidad a los dueños del antro que permitieron el ingreso a menores de edad, les sirvieron bebidas alcohólicas y corrompieron a autoridades para obtener permisos sin cumplir con condiciones mínimas de protección civil. En la Ciudad de México hay muchos de estos establecimientos que operan por la connivencia de funcionarios delegacionales que otorgan dichos permisos o de los jueces que conceden amparos para que sigan trabajando a pesar de los riesgos que eso implica para clientes y empleados. Pero insisto, lo de fondo no son los fatales errores que trajeron la tragedia a familias que no debían sufrirla sino que el peso del raiting seduce a todos los gobiernos de derecha, centro e izquierda y subordina sus políticas y para muestra el botón de los ostentosos operativos contra el narco de escasos resultados. Sería absurdo plantear que la comunicación social de los gobiernos no se planteara tener el mayor impacto mediático posible con sus acciones, pero sí pensar en que eso no sea a costa de los derechos, libertades y seguridades de los ciudadanos. Decía Kant que uno de los imperativos de una ética de pretensiones universales debía ser considerar a los hombres como fines en sí mismos y no sólo como medios. Sobre ello deberíamos reflexionar sin afilar machetes ni pasar facturas.

Sobre los hechos concretos del viernes pasado se debe reconocer que el Gobierno del Distrito Federal reaccionó rápido y bien. En lugar de negar la realidad y, como suele ocurrir en estos casos, culpar de todo a los otros e inclusive a las víctimas, no eludió el problema ni a las posibles responsabilidades a las que haya incurrido. En un elocuente comunicado dado a conocer por el mismo Marcelo Ebrard un día después de lo ocurrido se demuestra que existe conciencia y sensibilidad del gobierno acerca de la gravedad de los hechos, así como de la necesidad de esclarecerlos fehacientemente y no permitir la impunidad. Tras señalar que “la ciudad está de luto” y manifestar “la consternación, dolor e indignación” que embargan a sus habitantes por los “éticamente inaceptables” hechos, el jefe de Gobierno asume la existencia de “errores graves” en el operativo y anuncia una “investigación transparente, imparcial y justa” para deslindar responsabilidades no sólo de los dueños y empleados del lugar sino también de los servidores públicos de la policía y de la Delegación Gustavo A. Madero. Como prenda acierta en abrir toda la investigación a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal presidida por un hombre honorable y profesional, Emilio Álvarez Icaza. Por su parte, el jefe Delegacional, Francisco Chíguil, removió a cuatro altos funcionarios para facilitar las indagatorias, mismas que esperemos no sean contaminadas por la pugna sucesoria en esa demarcación que, por desgracia, no es ajena al problema. Las intenciones y el procedimiento han sido establecidos adecuadamente; ahora sólo falta que las investigaciones arrojen resultados a la brevedad y que éstos sean convincentes. Que así sea.


De paso…

Legítimo. El problema no es la ley sino su aplicación abusiva. El Consejo General del IFE está usando sus nuevas herramientas otorgadas por la nueva legislación electoral sin mesura y ha sancionado a partidos por ejercer su libertad de expresión. Ni el spot del PAN contra las tomas de tribuna son guerra sucia ni llamar presidente legítimo a Andrés Manuel López Obrador atenta contra la institución presidencial. No me parece que la mejor forma de ganar autoridad sea excediéndose con ambos bandos. Además, seguramente el Tribunal Electoral va a revocar las sanciones y AMLO está encantado de ser noticia por una absurda prohibición que le permite presentarse como perseguido y atacar la credibilidad del órgano electoral. La convocatoria al mitin del 29 de junio le agradece al IFE los favores recibidos… El PRD en el DF no debe actuar más como si tuviera a la capital del país escriturada a su nombre. La reciente encuesta dada a conocer por El Universal (19 de junio de 2008) es un fuerte llamado de atención, no sólo porque en la Ciudad de México aparece Enrique Peña Nieto aventajando a Marcelo Ebrard y a López Obrador sino también porque ha bajado la identificación ciudadana con ese partido en 10 puntos desde la elección presidencial. Si la desobediencia civil estalla en la ciudad con motivo de la reforma energética por supuesto que también tendría costos electorales. Aunque sea por mantener su bastión, el PRD está obligado a la sensatez y la unidad; sin embargo… La franquicia más ganadora del basketbol de los Estados Unidos, los Celtics de Boston, se alzaron con su decimoséptimo título, rompiendo una racha de más de veinte años de ayuno. En las finales vencieron a sus históricos rivales, los Lakers de Los Ángeles, para coronarse merecidamente… Y en la Eurocopa me inclino por la Furia Española que ha jugado muy bien…

4 comentarios:

Anónimo dijo...

En cualquier país del primer mundo, una tragedia como la ocurrida le hubiese costado la chamba al alcalde. digamos que me conformo con la de su jefe policiaco y la del delegado del la gam. las vidas humanas cuestan y nuestros politicos estan acostumbrados a no pagar esos costaos. basta ya.

Anónimo dijo...

Sumándome al comentario anterior, estos acontecimientos sin nombre, hubieran llevado a la desobediencia civil y a actos como los que se han suscitado en Paris y los Ángeles, o tenemos una sociedad muy guanga o unos medios de comunicación muy buenos domadores de reacciones post-acciones violatorias de los derechos humanos y ciudadanos. Felicidades al gobierno del DF, GAM y a la policía local (Ortega y demás Gánsters) nuestra policía ya es de primer mundo (están al par del gobierno panista) , cada operativo desbocan su frustración familiar y profesional en niños-niñas, jóvenes-jóvenas y adultos-adultas (no se discrimina) que sin deberla y temerla deben de reconocer que los toletazos, lacrimógeno y asfixias son de un país de primer mundo, pero como en todos los cuentos, siempre hay un final feliz, no propiamente para los deudos y afectados, verdad señores Chíguil, Ortega, Ebrard, Calderón, etc , etc, etc, etc.

Dream2430 dijo...

Sin duda la destitución del director de la Unipol como principal criminal de infantes se queda corta, ¿Dónde quedaron los 2 policías prófugos, mismos que habían sido felicitados como "policias del año" anteriormente?. Si en verdad se desea limpiar el aparato de seguridad capitalina se necesita limpiar hasta las telarañas, cosa que no parece ocurrir; el secretario de seguridad pública aún despacha desde su oficina, ¿En qué país una autoridad, como lo es aqui Ortega, sigue en el puesto, y peor aún: maneja y dirige el procedimiento de investigación tras ocurrir un acontecimiento de esta magnitud, causado indirectamente o directamente por él mismo?.

Saludos!.

PD. Soy un jóven y me interesa afiliarme o inscribirme al Instituto de Estudios de la Revolución Democrática pero no sé a donde dirigirme dentro del PRD.

Ernesto dijo...

Yo tengo mis dudas sobre tu posición. En todo acontecimiento como éste hay una responsabilidad política innegable que debe ser hecha expresa. Una responsabilidad de carácter ético, además, que no me parece que pueda ser defendida bajo la idea de que todo ataque a los responsables políticos del acontecimiento, es moralmente incorrecta porque se aprovecha de un error.
A mi me parece que esto saca a la luz algo que a una semana de distancia se ha hecho evidente. No hay una política policíaca de izquierda. En el fondo, sigue siendo la misma de Díaz Ordaz. Y ahí hay un tema pendiente.