3 de marzo de 2008
Parece increíble que dirigentes con gran experiencia hayan olvidado que el odio es un material altamente inflamable y que su uso, por más que se acompañe de la reiteración interminable de la vocación pacífica de quien lo profiere, tiende a desembocar en actos violentos. Vana y estúpida es la pretensión de querer acotar los efectos de la rabia y el coraje inoculados contra enemigos reales o imaginarios a la celebración de una arenga en el mitin o a la manipulación de voluntades en un proceso electoral. Es elemental, se dice y se constata siempre, que la violencia verbal antecede a la violencia física. Digámoslo con todas sus letras: se ha ido construyendo un clima de linchamiento en contra de un sector importante del PRD, así como de la mayoría de sus legisladores, desde hace meses. Por eso lo acontecido en la el mitin de la Torre de PEMEX el pasado 24 de febrero no es la primera agresión ni será la última si es que no se para de tajo a la intolerancia promovida como estrategia de campaña.
Resulta insuficiente condenar los hechos si no se atacan sus causas. Los ataques en contra de Javier González Garza y Carlos Navarrete, al igual que el sufrido una semana antes por la legisladora local del DF, Nancy Cárdenas, son sólo síntomas de la polarización construida artificialmente por los deseos de controlar el partido usando los mismos escrúpulos que mostró Vicente Fox durante la elección presidencial. ¿Qué otra cosa se podía esperar? ¿Cómo deben los militantes reaccionar frente a los supuestos “traidores”, “colaboracionistas”, “proclives a la derecha que permiten que les toquen las piernas”? ¿Cómo convivir con un “traidor”? ¿A caso a éstos no se les denuncia, se les combate, se les excluye y, en muchos lugares, se les extermina, incluso en caliente? Se equivoca quien piense que las palabras no pesan y, por tanto, que no tienen mayores consecuencias.
En un intento por justificar lo injustificable se han oído algunas barbaridades impensables en una institución que se reivindica democrática. Ahora resulta que los abucheos son producto de la “indignación espontánea de las masas” y que constituyen “la opinión crítica y legítima de los ciudadanos hacia la acción poco consistente de los legisladores”. Hacen mal los que se muestran condescendientes con el atraso, pues éste siempre crece cuando no se le detiene desde sus primeras manifestaciones. La experiencia del CGH es una clara muestra de lo que ocurre cuando se le da carta de ciudadanía a la intolerancia. Además, eso de sostener que un mitin en plaza pública puede convertirse en tribunal moral en el que se expresa “el pueblo” con su fallo inapelable, huele a totalitarismo y trae reminiscencias sangrientas. El Terror de la Revolución francesa, lo mismo que el fascismo y el estalinismo, recurrieron a esa deleznable práctica. ¡Cuidado!
Pero echarle la culpa al “pueblo” es también un acto de cobardía, pretexto pueril para eludir la responsabilidad propia y de paso redimir a la intolerancia y el fanatismo mediante un falaz lugar común: “el pueblo no se equivoca”. La inmensa mayoría de los que acudieron al acto son personas orgánicas de los grupos del partido. Sus líderes, además de llevarlos a eventos públicos, les proporcionan una visión de las cosas y, en momentos de campaña, establecen las diferencias entre ellos y sus adversarios. Por eso avientan la piedra y esconden la mano los que después de difundir la supuesta “traición”, de acusar a los que les disputan la dirección del partido de ser “paleros” –así lo dice Bejarano en su video más reciente-, levantan la cejas y ponen cara de yo no fui. Se cosechó lo que sembraron.
Y lo peor de todo es que con su irresponsabilidad han puesto en cuestión la unidad del PRD. En qué cabeza cabe, a estas alturas, después del derrumbe del Muro de Berlín, tras cuatro décadas luchando por las libertades democráticas y con la dura experiencia de lo que puede llegar a significar el sectarismo de izquierda, colocar al enemigo dentro de las filas propias. Esa historia ya se vivió. ¿Acaso ya se olvidaron los “ajusticiamientos revolucionarios”? Ignoro cómo le van a hacer los que calificaron a sus contendientes internos como “paladines de la derecha” para explicar a sus bases cómo es entonces que deben seguir coexistiendo. En este punto nadie le puede regatear congruencia a Alejandra Barrales cuando afirma que va a expulsar a todos los que no están con ella. Es evidente que no puede haber unidad si predomina la intolerancia.
Por eso no podía ser más oportuna la carta de varias decenas de intelectuales, defendiendo la tolerancia como principio básico de la convivencia política, publicada en la prensa nacional (29 de febrero 2008). Máxime ahora que, en virtud de lo acontecido, la elección interna del PRD se ha tornado en un plebiscito. Los militantes perredistas van a decidir el 16 de marzo, además de la línea política, si quieren un partido democrático y tolerante o, en su lugar, uno mesiánico e intolerante. No es una decisión entre dos candidatos que se asemejan, en lo personal, más de lo que reconocen sus seguidores sino entre lo que representan independientemente de sus intenciones. Por ello no es casual que los agredidos apoyen a Jesús Ortega y los agresores a Alejandro Encinas.
La unidad del PRD depende de que triunfe la tolerancia, se incluya a los derrotados y se respete el Estatuto. Claro, además de que los principales dirigentes, y en especial Andrés Manuel López Obrador, actúen con responsabilidad y convicción democrática. En ese sentido será crucial que se acepten los resultados y se detenga, con toda la fuerza del partido y sin titubeos, cualquier amago de violencia.
De paso…
Corrupción. Si Mouriño firmó contratos a nombre de su empresa siendo funcionario público y, peor aún, referentes al área energética debe renunciar de inmediato y fincársele responsabilidades. De por sí, su vinculación familiar con una empresa trasnacional del petróleo ya enrarece la discusión de cualquier reforma energética, sobre todo cuando se le asigna el papel de operador de la misma. En cualquier caso, hay conflicto de intereses. Pero si además se le dieron contratos a esa empresa por adjudicación directa y él firmó en ellos como directivo de la misma siendo funcionario de la Secretaría de Energía, entonces no hay vuelta de hoja y estamos ante un acto de corrupción. Por eso es que se debe ir y no por denuncias poco serias sobre su nacionalidad que expelen un rancio tufo xenófobo… Sólo por molestar y para documentar la esquizofrenia: ¿Es congruente pedir la renuncia de un funcionario del gobierno que no reconoces?... ¿Por qué no la verdad? Alejandro Encinas fue pillado con los dedos en la puerta negando el apoyo de René Bejarano al tiempo en que se conocían un audio en el que se escucha al ex perredista organizar la entrega de las cartas ilegales de AMLO y un video en el que aparece como orador durante un evento proselitista para apoyar las candidaturas del propio Encinas y de Alejandra Barrales. Era más fácil y menos riesgoso decir lo que todos en el PRD sabemos: René Bejarano es el dirigente real, y nunca ha dejado de serlo, de la corriente IDN y no hay manera de aceptar el apoyo de ésta prescindiendo del de aquél… Y hablando de Encinas, éste sigue pagando los costos de ser el candidato de los grupos más atrasados del partido –siendo alguien muy distinto a ellos: primero fueron simpatizantes suyos los que agredieron a González Garza y a Navarrete, luego se hizo innegable el apoyo de Bejarano y, finalmente, estalló la violencia y hubo una verdadera batalla campal entre dos grupos que lo apoyan durante un mitin en Los Reyes la Paz, Estado de México. Y todo en tan solo una semana… El ataque del ejército de Colombia a las FARC en territorio de Ecuador no tiene ninguna justificación y debe ser condenada sin ambages por la comunidad internacional. Además de vulnerar la soberanía de otra nación y comprometer la paz en el Cono Sur, asesinó a Luis Edgar Devia, conocido como Raúl Reyes, que estaba encargado, por parte de la organización armada, de las negociaciones para terminar con la prolongada guerra. Es obvio que con esta acción, Álvaro Uribe torpedeó el proceso de paz y la libertad de los rehenes. Con ello, además, se demuestra que la continuación de la guerra le da réditos políticos a ese gobierno de derecha…
Fernando Belaunzarán
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domingo, 2 de marzo de 2008
jueves, 21 de febrero de 2008
CARTA PARA AMLO
19 de febrero de 2008
Lic. Andrés Manuel López Obrador
Presidente Legítimo de los Estados Unidos Mexicanos
P r e s e n t e
Estimado Andrés Manuel:
Decidí escribirte porque no te entiendo. Ahora que es tan importante sumar a todos los que consideramos al petróleo y otros energéticos como vitales para el desarrollo del país y existe la necesidad de hacer un gran frente para defender la propiedad de la nación sobre estos recursos, te involucras en la contienda por la dirección del PRD y, peor aún, lo haces trasgrediendo la norma interna. Estarás de acuerdo conmigo en que nada ayudaría más a las ansias privatizadoras que se ciernen sobre PEMEX que la división en el seno del movimiento democrático. Eso nos debilitaría y podría hacer que muchos se equivocaran de adversario. De ahí la importancia de que el proceso de elección en tú partido, en nuestro partido, sea intachable y que todos aceptemos el resultado de una contienda equitativa, transparente, legal y democrática.
Estoy convencido de que habría sido mejor para ti, para el partido y para el movimiento que te hubieras puesto por encima de la contienda y mantenido la distancia propia del dirigente indiscutible que, llegado el caso, puede hacer valer su autoridad y ascendencia sobre los contendientes para que el proceso no se salga de los causes permisibles -un árbitro aceptado por todos. Porque, a final de cuentas, fuiste el candidato de todos, todos te defendimos durante el desafuero y con todos contaste para acompañarte en los días difíciles que siguieron al 2 de julio para exigir el recuento de los votos y luego, aunque algunos pensamos que no era la mejor decisión, también todos te apoyamos como Presidente Legítimo. Pero en lugar de ser factor de unidad en un momento tan delicado, preferiste involucrarte en la contienda para buscar el control del partido. Respeto tu decisión y no escamoteo en lo más mínimo el derecho constitucional que tienes de expresar tu opinión. Sin embargo, la opción que tomaste debe respetar el marco legal que rige la contienda y expresarse de manera consecuente con los principios y valores que enarbolamos.
A ti que te gusta la historia, tendrás muy presente que, cuando el PRD se fundó, combatíamos al “régimen de Partido de Estado” que, entre otras cosas, se caracterizaba en que el Presidente elegía a su sucesor y controlaba al “partido oficial” y a sus bancadas. De ahí que nuestro Programa sea tan enfático en el acotamiento del poder presidencial como elemento indispensable de la democratización del país. Es cierto que desde el PAN se hacían también esas críticas al viejo régimen, pero está visto que ya en el poder no han hecho otra cosa que reproducir esas prácticas. La intervención descarada de Vicente Fox en la elección presidencial y la imposición de Germán Martínez al frente de ese partido son muestra de ello. Así son, inconsecuentes. Pero lo que para nosotros debe ser inadmisible es que en el seno de nuestro partido se haga lo mismo, sobre todo después de la experiencia reciente. Disculpa el atrevimiento, pero considero que el Gobierno Legítimo no se constituyó para intervenir en una elección interna del PRD.
Es un contrasentido inexplicable que el Presidente Legítimo se permita hacer lo que hizo en contra suya Vicente Fox, al que con razón llamas “traidor a la democracia”. Recuerda que la intervención de éste personaje no se limitó a expresar una opinión favorable de su candidato sino que hizo abierta propaganda a favor de Calderón y en contra tuya, violando la ley y faltando a su deber como gobernante. Esa actitud demeritó la investidura presidencial, enrareció el proceso electoral y atentó contra la equidad de la contienda. Por eso lo mandaste callar -es verdad que con una frase por demás desafortunada, pero con la legítima intención de que dejara de intrometerse indebidamente y respetara la norma electoral.
¿Por qué esa actitud de hacer abierto proselitismo que fue censurable con el Presidente Fox, no debe serlo con el Presidente Legítimo? ¿Es correcto que el Presidente Legítimo y dirigente de un amplio movimiento social apoye abierta y activamente a una facción perredista? ¿No responde esa actitud a la lógica del viejo régimen de querer controlar al partido desde fuera? ¿Si alguien debe estar comprometido con el respeto a la legalidad no es precisamente el Presidente Legítimo, al que despojaron de su triunfo con trampas e ilegalidades? De cualquier forma, las consecuencias están a la vista: mayor polarización, un vacío difícil de llenar para cualquiera que quiera mediar entre los candidatos y la equidad está hoy puesta en tela de juicio. Y lo peor de todo es que se complica la de por sí difícil tarea de los órganos electorales y jurisdiccionales, puesto que no es fácil llamar al orden al principal activo y líder del partido y, por otra parte, ya vimos con el IFE lo que sucede cuando la autoridad se hace ojo de hormiga.
Al margen de consideraciones políticas sobre la decisión que legítimamente tomaste de expresar tu apoyo a un candidato, la carta que firmaste, y que se está distribuyendo en los domicilios de los militantes en todo el país, viola claramente el artículo 45, numeral 6, inciso d) que dice: “Igualmente queda prohibida la distribución, afiliación (sic) o empleo de cualquier tipo de propaganda distinta de la producida y proporcionada en condiciones de igualdad a todos los por la autoridad electoral partidista”. Y del acuerdo tomado por el Comité Técnico Electoral el pasado 14 de febrero que en el numeral quinto: “Queda totalmente prohibida la contratación de todo tipo de propaganda impresa distinta a la que imprima y distribuya la Comisión Técnica Electoral con los recursos puestos a su disposición”. La argumentación, como tú dirías, huizachera, de que esa norma no vale para los simpatizantes es insostenible, pues, además de querer justificar burdos fraudes a la ley, olvida que una de las razones que originaron ese artículo del Estatuto fue evitar la propaganda de terceros, la cual, por cierto, sufrimos en el 2006 con los spots del Consejo Coordinador Empresarial que, para perplejidad de la sociedad mexicana, quedaron vergonzosamente impunes.
Por si eso fuera poco, la simple impresión de seis millones de cartas y su distribución rebasa los topes de gastos de campaña que es a razón de 20 centavos por afiliado. Para que no se malentienda, quiero dejar inequívocamente establecido que no veo dolo ni mala fe en tu actuación y adjudico los hechos a tu desconocimiento de esa parte del Estatuto, y además considero inconveniente sancionar a cualquiera de las fórmulas. Pero ahora que sabes de la ilegalidad, estoy seguro de que actuarás en consecuencia. Como bien le escribiste a Vicente Fox el 22 de mayo de 2006: “La defensa de la ley es una asamblea permanente”.
Estoy convencido, Andrés Manuel, que todavía puedes jugar un papel fundamental por la unidad partidaria y la estabilidad del proceso. Nadie, dentro del PRD, puede desconocer tu liderazgo ni el avance que significó para la izquierda tu candidatura. Por eso, la aportación que hagas en ese sentido sería invaluable. Y es que, por desgracia, también se está reproduciendo la guerra sucia en la contienda interna. Como de seguro estás enterado, hay quienes con perversidad quieren presentar la elección como una confrontación entre “leales” contra “traidores”. Imagínate hasta donde ha llegado la inquina, que la infamia de la traición se ha extendido a personas que han estado cerca de ti en momentos claves de tu trayectoria política. Tú puedes ayudar mucho, si quieres, a que sean las ideas, y no la vileza, las que prevalezcan.
Es de sobra conocido que al interior del partido existen diferentes puntos de vista respecto a la estrategia que debe seguir el PRD, y eso es, como tú lo has apuntado, normal y legítimo. Pero falta tolerancia y respeto por el otro. De manera indebida suelen usar tu nombre para perseguir y denostar a los que discrepan. Y eso afecta no sólo al movimiento que al “depurarse” mediante persecuciones y cacerías de brujas se aísla y proyecta una imagen autoritaria sino también a ti mismo, pues sirve a nuestros adversarios para caricaturizar tu liderazgo y presentarlo como si éste fuera intolerante. Te invito a que acabemos con las campañas de odio entre compañeros y mostremos que es posible coexistir con respeto y unidad a pesar de las diferencias.
Así mismo, coadyuvemos con las labores del Comité Técnico Electoral y de la Comisión de Garantías. Ambas instancias están conformadas por personas honorables, integras y profesionales, pero dada la conocida debilidad institucional del partido requieren de todo el apoyo posible para que puedan cumplir con éxito la difícil tarea que se les encomendó. Démosles confianza y respaldo, y no generemos espacios de impunidad para quienes transgredan las normas. Te propongo que hagamos causa común con todas las fuerzas para que la elección sea limpia y vigilada, y se acepten los resultados, sean cual sean. Estoy cierto de que cualquiera que gane tendrá una relación cordial y cercana con la Convención Nacional Democrática y con el Gobierno Legítimo, y que no le reconocerá legitimidad alguna a quien se impuso mediante el fraude. Perdón si me excedo, pero no creo que ayude, a ti o al partido, que lo encabece alguien que a todo te diga que sí.
Como ves, Andrés Manuel, sólo te pido congruencia. Me despido, no sin antes expresarte mi aprecio y admiración por tu trayectoria. No tengo dudas de que la mejor forma de expresar respeto es hablando con franqueza. No soy de los que prendo incienso, adivino gestos para complacer deseos ni recito alabanzas. Pero créeme que para defender el petróleo de la nación y mantener unido al PRD puedes contar conmigo. Recibe un abrazo y mis consideraciones.
¡Democracia ya, Patria para todos!
Fernando Belaunzarán
Lic. Andrés Manuel López Obrador
Presidente Legítimo de los Estados Unidos Mexicanos
P r e s e n t e
Estimado Andrés Manuel:
Decidí escribirte porque no te entiendo. Ahora que es tan importante sumar a todos los que consideramos al petróleo y otros energéticos como vitales para el desarrollo del país y existe la necesidad de hacer un gran frente para defender la propiedad de la nación sobre estos recursos, te involucras en la contienda por la dirección del PRD y, peor aún, lo haces trasgrediendo la norma interna. Estarás de acuerdo conmigo en que nada ayudaría más a las ansias privatizadoras que se ciernen sobre PEMEX que la división en el seno del movimiento democrático. Eso nos debilitaría y podría hacer que muchos se equivocaran de adversario. De ahí la importancia de que el proceso de elección en tú partido, en nuestro partido, sea intachable y que todos aceptemos el resultado de una contienda equitativa, transparente, legal y democrática.
Estoy convencido de que habría sido mejor para ti, para el partido y para el movimiento que te hubieras puesto por encima de la contienda y mantenido la distancia propia del dirigente indiscutible que, llegado el caso, puede hacer valer su autoridad y ascendencia sobre los contendientes para que el proceso no se salga de los causes permisibles -un árbitro aceptado por todos. Porque, a final de cuentas, fuiste el candidato de todos, todos te defendimos durante el desafuero y con todos contaste para acompañarte en los días difíciles que siguieron al 2 de julio para exigir el recuento de los votos y luego, aunque algunos pensamos que no era la mejor decisión, también todos te apoyamos como Presidente Legítimo. Pero en lugar de ser factor de unidad en un momento tan delicado, preferiste involucrarte en la contienda para buscar el control del partido. Respeto tu decisión y no escamoteo en lo más mínimo el derecho constitucional que tienes de expresar tu opinión. Sin embargo, la opción que tomaste debe respetar el marco legal que rige la contienda y expresarse de manera consecuente con los principios y valores que enarbolamos.
A ti que te gusta la historia, tendrás muy presente que, cuando el PRD se fundó, combatíamos al “régimen de Partido de Estado” que, entre otras cosas, se caracterizaba en que el Presidente elegía a su sucesor y controlaba al “partido oficial” y a sus bancadas. De ahí que nuestro Programa sea tan enfático en el acotamiento del poder presidencial como elemento indispensable de la democratización del país. Es cierto que desde el PAN se hacían también esas críticas al viejo régimen, pero está visto que ya en el poder no han hecho otra cosa que reproducir esas prácticas. La intervención descarada de Vicente Fox en la elección presidencial y la imposición de Germán Martínez al frente de ese partido son muestra de ello. Así son, inconsecuentes. Pero lo que para nosotros debe ser inadmisible es que en el seno de nuestro partido se haga lo mismo, sobre todo después de la experiencia reciente. Disculpa el atrevimiento, pero considero que el Gobierno Legítimo no se constituyó para intervenir en una elección interna del PRD.
Es un contrasentido inexplicable que el Presidente Legítimo se permita hacer lo que hizo en contra suya Vicente Fox, al que con razón llamas “traidor a la democracia”. Recuerda que la intervención de éste personaje no se limitó a expresar una opinión favorable de su candidato sino que hizo abierta propaganda a favor de Calderón y en contra tuya, violando la ley y faltando a su deber como gobernante. Esa actitud demeritó la investidura presidencial, enrareció el proceso electoral y atentó contra la equidad de la contienda. Por eso lo mandaste callar -es verdad que con una frase por demás desafortunada, pero con la legítima intención de que dejara de intrometerse indebidamente y respetara la norma electoral.
¿Por qué esa actitud de hacer abierto proselitismo que fue censurable con el Presidente Fox, no debe serlo con el Presidente Legítimo? ¿Es correcto que el Presidente Legítimo y dirigente de un amplio movimiento social apoye abierta y activamente a una facción perredista? ¿No responde esa actitud a la lógica del viejo régimen de querer controlar al partido desde fuera? ¿Si alguien debe estar comprometido con el respeto a la legalidad no es precisamente el Presidente Legítimo, al que despojaron de su triunfo con trampas e ilegalidades? De cualquier forma, las consecuencias están a la vista: mayor polarización, un vacío difícil de llenar para cualquiera que quiera mediar entre los candidatos y la equidad está hoy puesta en tela de juicio. Y lo peor de todo es que se complica la de por sí difícil tarea de los órganos electorales y jurisdiccionales, puesto que no es fácil llamar al orden al principal activo y líder del partido y, por otra parte, ya vimos con el IFE lo que sucede cuando la autoridad se hace ojo de hormiga.
Al margen de consideraciones políticas sobre la decisión que legítimamente tomaste de expresar tu apoyo a un candidato, la carta que firmaste, y que se está distribuyendo en los domicilios de los militantes en todo el país, viola claramente el artículo 45, numeral 6, inciso d) que dice: “Igualmente queda prohibida la distribución, afiliación (sic) o empleo de cualquier tipo de propaganda distinta de la producida y proporcionada en condiciones de igualdad a todos los por la autoridad electoral partidista”. Y del acuerdo tomado por el Comité Técnico Electoral el pasado 14 de febrero que en el numeral quinto: “Queda totalmente prohibida la contratación de todo tipo de propaganda impresa distinta a la que imprima y distribuya la Comisión Técnica Electoral con los recursos puestos a su disposición”. La argumentación, como tú dirías, huizachera, de que esa norma no vale para los simpatizantes es insostenible, pues, además de querer justificar burdos fraudes a la ley, olvida que una de las razones que originaron ese artículo del Estatuto fue evitar la propaganda de terceros, la cual, por cierto, sufrimos en el 2006 con los spots del Consejo Coordinador Empresarial que, para perplejidad de la sociedad mexicana, quedaron vergonzosamente impunes.
Por si eso fuera poco, la simple impresión de seis millones de cartas y su distribución rebasa los topes de gastos de campaña que es a razón de 20 centavos por afiliado. Para que no se malentienda, quiero dejar inequívocamente establecido que no veo dolo ni mala fe en tu actuación y adjudico los hechos a tu desconocimiento de esa parte del Estatuto, y además considero inconveniente sancionar a cualquiera de las fórmulas. Pero ahora que sabes de la ilegalidad, estoy seguro de que actuarás en consecuencia. Como bien le escribiste a Vicente Fox el 22 de mayo de 2006: “La defensa de la ley es una asamblea permanente”.
Estoy convencido, Andrés Manuel, que todavía puedes jugar un papel fundamental por la unidad partidaria y la estabilidad del proceso. Nadie, dentro del PRD, puede desconocer tu liderazgo ni el avance que significó para la izquierda tu candidatura. Por eso, la aportación que hagas en ese sentido sería invaluable. Y es que, por desgracia, también se está reproduciendo la guerra sucia en la contienda interna. Como de seguro estás enterado, hay quienes con perversidad quieren presentar la elección como una confrontación entre “leales” contra “traidores”. Imagínate hasta donde ha llegado la inquina, que la infamia de la traición se ha extendido a personas que han estado cerca de ti en momentos claves de tu trayectoria política. Tú puedes ayudar mucho, si quieres, a que sean las ideas, y no la vileza, las que prevalezcan.
Es de sobra conocido que al interior del partido existen diferentes puntos de vista respecto a la estrategia que debe seguir el PRD, y eso es, como tú lo has apuntado, normal y legítimo. Pero falta tolerancia y respeto por el otro. De manera indebida suelen usar tu nombre para perseguir y denostar a los que discrepan. Y eso afecta no sólo al movimiento que al “depurarse” mediante persecuciones y cacerías de brujas se aísla y proyecta una imagen autoritaria sino también a ti mismo, pues sirve a nuestros adversarios para caricaturizar tu liderazgo y presentarlo como si éste fuera intolerante. Te invito a que acabemos con las campañas de odio entre compañeros y mostremos que es posible coexistir con respeto y unidad a pesar de las diferencias.
Así mismo, coadyuvemos con las labores del Comité Técnico Electoral y de la Comisión de Garantías. Ambas instancias están conformadas por personas honorables, integras y profesionales, pero dada la conocida debilidad institucional del partido requieren de todo el apoyo posible para que puedan cumplir con éxito la difícil tarea que se les encomendó. Démosles confianza y respaldo, y no generemos espacios de impunidad para quienes transgredan las normas. Te propongo que hagamos causa común con todas las fuerzas para que la elección sea limpia y vigilada, y se acepten los resultados, sean cual sean. Estoy cierto de que cualquiera que gane tendrá una relación cordial y cercana con la Convención Nacional Democrática y con el Gobierno Legítimo, y que no le reconocerá legitimidad alguna a quien se impuso mediante el fraude. Perdón si me excedo, pero no creo que ayude, a ti o al partido, que lo encabece alguien que a todo te diga que sí.
Como ves, Andrés Manuel, sólo te pido congruencia. Me despido, no sin antes expresarte mi aprecio y admiración por tu trayectoria. No tengo dudas de que la mejor forma de expresar respeto es hablando con franqueza. No soy de los que prendo incienso, adivino gestos para complacer deseos ni recito alabanzas. Pero créeme que para defender el petróleo de la nación y mantener unido al PRD puedes contar conmigo. Recibe un abrazo y mis consideraciones.
¡Democracia ya, Patria para todos!
Fernando Belaunzarán
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