Fernando Belaunzarán
Twitter: @ferbelaunzaran
Las bodas son esperanza de felicidad, aunque luego se malogren. Lo menos que uno puede hacer es manifestar parabienes a la pareja, darles un mensaje de optimismo y aliento que exprese acompañamiento en un momento dichoso y el deseo de que la alegría perdure. Pero eso se refiere al plano personal, íntimo y familiar, no a otros aspectos que pudieran girar alrededor de la unión. Ojalá que Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera vivan felices por siempre, pero no en Los Pinos como quisieran los que han diseñado una campaña mediática de pretensiones presidenciales a partir de la historia de telenovela que los tiene como protagonistas. Que logren sus objetivos personales, pero no así sus innegables objetivos políticos que pretenden conseguir con la manipulación sentimental del pueblo mexicano.
Es curioso que algunos quieran desmentir el carácter mediático-político del evento aduciendo que no congregó a la clase política como si el marketing de esta historia de amor los necesitara o tuviera a éstos como destinatarios. No hubo cargada porque no se trataba de mandar un mensaje al llamado “círculo rojo” sino de consolidarse en el ánimo de las clases populares y de las muchas personas de clase media y alta que tiene desdén por la política, pero no por el mundo del espectáculo, son consumidoras compulsivas de las revistas del corazón y que, por supuesto, también votan. No en balde, las notas de la boda se dirigieron en buena medida a las secciones de sociales de los periódicos y a los programas televisivos y radiofónicos sobre chismes de famosos.
Lo que no vamos a encontrar en todo este idilio con final feliz es improvisación. A Angélica Rivera se le colocó dentro del imaginario colectivo en el ámbito de Peña Nieto con la promoción mediática de su gobierno; supieron dar conocer como una gran revelación el noviazgo entre esa estrella de Telenovela en el climax de su carrera con el político joven, galán, exitoso y presidenciable que tuvo el infortunio de perder a su esposa por un trágico y fulminante mal y que merece rehacer su vida. Menos aún fue improvisado el viaje al Vaticano para encontrarse con el Papa y darle a conocer su intención de contraer nupcias, acontecimiento que fue debida y profusamente difundido y que supone una labor diplomática intensa, así como el cobro de facturas por el apoyo del PRI a las legislaciones antiaborto en 18 estados del país. Importante dejar establecida la conformación de una familia modelo con la integración de los hijos de ambos cónyuges y, por supuesto, que la boda se realice por la iglesia. El lanzamiento del ramo de la novia a la multitud congregada tiene toda la pinta de ser un acto calculado para expresar cercanía con el pueblo. La boda fue pensada para tener un fuerte impacto mediático dentro de la cultura Pedro Infante. Aunque lo nieguen, fue otro acto anticipado de campaña.
No estoy afirmando que el amor sea ficticio –no podría probarlo y sería mezquino insinuarlo sin pruebas- pero sí que al menos se ha buscado sacar el mayor provecho de la situación mediante una planificada labor mercadotécnica que embona perfectamente con la estrategia de posicionamiento de Enrique Peña Nieto rumbo al 2012. No son las ideas, ni los resultados, sino la imagen que apela a los sentimientos -y que es muy bien difundida gracias a ser el favorito de la tele- lo que mantiene alta su popularidad. Las cifras de economía, empleo, inseguridad, corrupción, educación, entre otros rubros, que tiene el Estado de México dejan mucho que desear, pero la mala gestión no ha mellado las aspiraciones presidenciales del gobernador recién desposado. Todo indica que es más rentable en las encuestas entrar a la farándula del mundo del espectáculo que rendir buenas cuentas a la sociedad en un cargo público. Lástima que los problemas del país no sean de telenovela.
El momento fue también muy oportuno. Angélica Rivera no tendrá un perfil bajo como primera dama del gobernador mexiquense y podrá realizar mucha “labor social” en un año electoral en esa entidad y clave para las aspiraciones presidenciales de su marido.
La famosa Gaviota ya es un activo priísta para buscar conservar el gobierno del Estado de México y, en esa medida, para que crezcan las oportunidades de triunfo del PRI y de Peña Nieto en el 2012. En ese sentido, el anuncio de Andrés Manuel López Obrador de hacer una nueva gira por esa entidad, y ya con Yeidckol Polevnsky como candidata, es, sin duda alguna, el mejor regalo de bodas que pudieron recibir Enrique y Angélica.
De paso…
Wikileaks. La filtración de más de 250 mil cables de la diplomacia norteamericana tiene al mundo entero en el morbo y la pena ajena, pues las opiniones libérrimas y, en algunos casos, excesivas de las comunicaciones entre el Departamento de Estado y las Embajadas y Consulados de ese país que se dan a conocer son muy recientes y la mayoría de los gobernantes mencionados siguen en funciones. En su mayoría no son documentos elaborados sino información bruta mezclada con prejuicios y en las que, en muchos casos, predomina la subjetividad. Sin embargo, permiten entrever las preocupaciones, filias y fobias de la administración de los Estados Unidos. La presión a la que ha sido objeto Wikileaks después de haber dado a conocer documentos sobre la guerra en Afganistán e Irak lo llevó a compartirlas con cinco periódicos occidentales de prestigio internacional que administrarán y, en algunos casos, censurarán de acuerdo a su criterio. Hay de todo. Mensajes que son verdaderos chismes y oros que dan luz sobre conflictos importantes como el de las Coreas o el de Honduras. Más de 2 mil son de México y no tardaremos en enterarnos aunque, según ha trascendido, son fundamentalmente sobre la lucha contra el narco. Es responsabilidad del gobierno de los Estados Unidos mantener secretos sus comunicados, pero al llegar a un medio de comunicación ya es un asunto de libertad de expresión y derecho a la información. Wikileaks anuncia que próximamente dará a conocer documentos confidenciales de uno o dos bancos importantes de Estados Unidos. Entiendo la molestia de la administración Obama, pero yo tomo partido por la libertad y la transparencia y confío en el buen juicio de los periódicos elegidos para no poner en riesgo la vida de nadie… Don Alejo Garza no cedió a la extorsión de la delincuencia y defendió su rancho hasta morir. Voluntariamente fue al martirio ante la evidente impunidad con la que se mueven los criminales y la impotencia, cuando no la colusión, de estos con las autoridades. La solución no es que se multipliquen los héroes como Don Alejo sino que el Estado cumpla su responsabilidad constitucional de proporcionar seguridad a las personas y a sus bienes… Gabino Cue toma posesión en Oaxaca en medio de una gran expectativa. Su triunfo fue emblemático, tanto por ser producto de una amplia alianza como por vencer al caciquismo despótico de Ulises Ruiz. El reto que tiene es lograr la transición democrática y llevar justicia a esa entidad tan rica en cultura y tradición… Lázaro Cárdenas fue un buen gobernador y puede ser el factor de unidad que requiere el PRD. Andrés Manuel López Obrador se equivocó al condicionar públicamente su apoyo a que haga lo que él quiere. Lázaro no es Leonel Cota, no es su empleado… Como coincidimos en el Congreso de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, invite al diputado Gerardo Fernández Noroña a que en lugar de hacer dos exposiciones independientes realizáramos un debate para contrastar posturas en beneficio de los estudiantes. Pudo negarse y punto, pero prefirió insultar: “No debato con pendejos”; a lo que respondí: “Pero yo sí, te invito a debatir”. Como nos encontramos en un Restaurante, la plática acabó mal, pues el diputado después de ver frustrado su intento de aventarme un plato de ensalada que estaba en mi mesa, me lazó una copa de vino con tan mal tino que le dio a Noe García, presidente del PRD estatal. Los organizadores resumieron muy bien el incidente: “Disculpa, no sabíamos que Fernández Noroña era tan salvaje”… Me siento más ligero. La semana pasada me recibí de Licenciado en Filosofía con el trabajo “Herejía, crítica y parresía” que mereció Mención Honorífica. Debo agradecer a mi asesor y amigo, Dr. Ernesto Priani, por sus consejos y el aliento para terminar el texto. También agradezco a la Dra. Paulette Dieterlen y al Dr. Gerardo de la Fuente por su lectura rigurosa y discusión inteligente en el examen… En la final, voy Santos… Síganme en twitter: @ferbelaunzaran
miércoles, 1 de diciembre de 2010
jueves, 11 de noviembre de 2010
LAS LECCIONES DE LULA
Fernando Belaunzarán
Twitter: @ferbelaunzaran
Se dice que en política no hay cuentos de hadas, pero la historia del todavía presidente del Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se le asemeja bastante. Por algo el ex bolero, ex ayudante de tintorería, ex vendedor callejero y ex obrero metalúrgico es visto hoy por la prestigiada revista Time como “el líder más influyente del mundo”. Y no es para menos. Lula termina su mandato con 85% de popularidad, con un crecimiento sostenido del 7%, con inflación y control de cambio controlados, con un mercado interno revitalizado por la inclusión de 29 millones de brasileños que salieron de la pobreza al consumo, con una democracia funcional, con la continuidad de su mandato por el triunfo de su candidata, con un reconocido liderazgo regional y mundial y, por si eso fuera poco, logró para su país la organización tanto de los Juegos Olímpicos como del Mundial de Futbol. Mejor imposible.
La izquierda es por tradición internacionalista y se traicionaría así misma si en otros países no reflexiona, analiza y aprende de la exitosa experiencia brasileña, máxime si, como sucede en el nuestro, la izquierda se muestra dividida, confrontada, desgastada, extraviada. No se trata de imitar a pie juntillas o siquiera de forzar las semejanzas para sacar recetas o dogmas que, como bien sabemos, han causado mucho daño en el pasado. Pero sí verlo como un sano paradigma del que se saquen lecciones, se comprendan procesos y se aproveche lo que sirva. Sería absurdo y contrario a esa experiencia establecer un culto a la personalidad o seguir acríticamente los pasos dados sin reparar en las diferencias, como también lo sería cerrar los ojos ante el fenómeno Lula y que la izquierda no lo use a su favor.
Las políticas específicas siempre están determinadas por circunstancias particulares, pero el sentido que tienen, si se quiere, el espíritu que las anima, rebasa a la coyuntura. Es preciso distinguir los elementos estratégicos de los accidentales. Y el punto es que Lula llegó a la presidencia y luego hizo un extraordinario papel en ella porque asumió que para lograr el cambio que él y su partido se proponían sólo sería posible si conciliaba, si podía vencer los miedos que les habían sembrado sus adversarios convenciendo, concediendo y haciendo que algunos de éstos dejaran de serlo. Aceptó pagar el costo de alejarse de los sectores ortodoxos y en lugar de cultivar un discurso de la pureza prefirió vencer prejuicios arraigados aunque eso le significara cuestionamientos de quienes se dicen radicales. Lula se arriesgó a enarbolar una izquierda moderna, retando a los atavismos.
Es importante señalar que Lula viene de la lucha sindical contra la dictadura. En 1980 encabezó un paro de cientos de miles de trabajadores durante 41 días y que por ello fue arrestado. Producto de ese movimiento nace el “Partido dos Trabalhadores”, PT –nada que ver con el que crea Salinas en México para dividir el voto de izquierda-. En 1986 Lula es diputado en el Congreso Constituyente que reinstala las elecciones universales y es postulado tres años después en las primeras después de más de dos décadas, siendo favorito hasta muy poco tiempo antes de la segunda vuelta. Fue víctima de una guerra sucia mucho descarada, ruin y sistemática. La poderosa cadena O´Globo le pegaba a todas horas sin recato, presentaron a una ex novia de Lula que aseguraba que éste la quiso obligar a abortar, lo acusaron de racista porque ella era de color, aseguraron que todos los capitales saldrían del país si ganaba, dejaron sin transporte a las zonas marginadas para que no se trasladaran los votantes a las casilla y, en el colmo de la desvergüenza, le dieron más tiempo en el debate televisado a su contrincante, Fernando Collor de Mello, que sólo así pudo ganar la contienda.
Lula lo intentó de nuevo sin éxito en 1994 y en 1998 frente a un candidato muy fuerte. Fernando Henrique Cardoso fue Ministro de Hacienda de Itamar Franco –presidente sustituto de Collor de Mello, el cual fue destituido por un escándalo de corrupción- y arquitecto del exitoso “Plan Real” que detuvo la inflación y estabilizó la moneda. En 1998, Lula ya mostraba su convicción de moderar su discurso y establecer alianzas, prueba de ello es que puso como candidato a la vicepresidencia a un socialdemócrata, Leonel de Moura Brizola, para enfrentar a otro socialdemócrata. Pero en el 2002, esa tendencia se volvió notoria y dominante. El candidato a vicepresidente fue el empresario, y antiguo adversario de Lula, José Alencar, el cual dejó establecido desde el principio que habría continuidad con las “políticas macroeconómicas” de Cardoso. Algunos dirían en México que el ex líder sindical pactó con “la mafia” para llegar a la presidencia.
En efecto, Lula mantuvo la política cambiaria, fiscal y monetaria de su antecesor, pero revolucionó la política social y supo hacer del petróleo una verdadera palanca del desarrollo. “El problema de la derecha –dijo el todavía presidente del Brasil- es que nunca piensa en el mercado interno y siempre acaba excluyendo”. Al crecer la clase media, crece también el consumo y con ello la producción. Su programa “Bolsa Familia” y la elevación del salario mínimo tuvieron un éxito rotundo en sacar a millones de brasileños de la pobreza e incentivar el mercado interno. Por su parte Petrobras no sólo ha convertido a ese país en potencia productora gracias a la explotación de pozos en aguas profundas sino que exporta tecnología. Lula supo hacer un virtuoso equilibrio entre la rectoría del Estado, el bien público y la inversión privada.
A diferencia de otros líderes de izquierda del continente y a pesar de su enorme popularidad, Lula decidió no modificar la Constitución para prolongar su estancia en el poder más allá de lo establecido. Se trata de alguien que respeta las leyes y las instituciones, que entiende que en democracia es preciso y necesario negociar. No en balde declaró que si “Jesús gobernara Brasil tendría que hacer coalición con Judas”. El estadista es el que habla.
En el plano internacional, Lula adquirió una relevancia indudable y le dio a Brasil un peso específico que nunca había tenido. Frente a los titubeos de Estados Unidos en la crisis en Honduras, el liderazgo en la región fue tomado por ese país con su oposición terminante a aceptar un golpe de Estado en América Latina. Ese momento fue clave, pues a partir de entonces la diplomacia brasileña no sólo se constituyó como el cimiento indudable de un polo regional ante el escepticismo y la molestia mal disimulada de los norteamericanos sino que adquirió un protagonismo mundial que de alguna manera recuerda el papel que llegó a jugar México entre el entonces llamado bloque de “los no alineados” y que a tenido la audacia de romper el aislamiento y la condena de Irán y su programa nuclear que buscan los Estados Unidos. Pero incluso, Lula está yendo más lejos aún y nadie toma a broma su propuesta de ser mediador en Medio Oriente. Y como es un demócrata que alienta y respeta libertades, nomás no tienen como estigmatizarlo.
Aunque todavía tiene mucho que dar, ya hay un legado valioso e indiscutible de Lula, tanto en cómo acceder al poder como en la manera de ejercerlo. La izquierda mundial, no sólo la mexicana, auque a ésta le urge, haría muy bien en tomar las debidas lecciones.
De paso…
Agandalle. La única razón por la que el IFE tiene que trabajar con dos terceras partes de sus miembros por tiempo indefinido es porque el PRI insiste en decidir el nombre de dos de las tres vacantes. Presiona con el presupuesto para tratar de convencer al PAN de dejar fuera al PRD, tal y como sucedió en el 2003 cuando se nombro al tristemente célebre Consejo General de Carlos Ugalde. Los supuestos vetos son cortinas de humo lanzadas desde la fracción priísta para diluir su responsabilidad. No son los perfiles sino la afinidad lo que les interesa. Si de verdad el PRI tiene las mayores posibilidades de ganar en 2012, entonces ese partido debiera eser el primer interesado en crear un árbitro electoral con legitimidad. Pero al parecer no están tan seguros y les gana su naturaleza… Se dio el esperado castigo a Obama y ahora los republicanos serán corresponsables de la marcha del gobierno. Al tener la mayoría en la Cámara de representantes, dicho partido pagará un costo si insiste en boicotear sistemáticamente a la administración Obama. Además, los ultraconservadores del Tea Party, gracias a sus victorias, pondrán el extremismo de derecha en el escenario, lo que espero sepa aprovechar el presidente en su búsqueda hacia la reelección… Hay que reconocer a los diputados cuando hacen bien su trabajo y las reformas al ISSSTE y al IMSS para evitar la discriminación de los matrimonios gay en todo el país fue un gran acierto. Bravo… Indignante la ejecución de los 18 turistas michoacanos en Guerrero. Faltan palabras porque ya se han dicho todas durante estos años de barbarie… El General, Brett Favre, sigue haciendo grandes partidos a sus 41 años: A pesar de las lesiones y los golpes sigue comenzando los partidos y su record parece inalcanzable. A penas el domingo en cuatro minutos anotó dos veces para ganar el partido luego en Tiempo Extra y pasar para más de 400 yardas. La verdad, le hubiera quedado también el mote de “El Gladiador”… Síganme en Twitter: @ferbelaunzaran
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Se dice que en política no hay cuentos de hadas, pero la historia del todavía presidente del Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se le asemeja bastante. Por algo el ex bolero, ex ayudante de tintorería, ex vendedor callejero y ex obrero metalúrgico es visto hoy por la prestigiada revista Time como “el líder más influyente del mundo”. Y no es para menos. Lula termina su mandato con 85% de popularidad, con un crecimiento sostenido del 7%, con inflación y control de cambio controlados, con un mercado interno revitalizado por la inclusión de 29 millones de brasileños que salieron de la pobreza al consumo, con una democracia funcional, con la continuidad de su mandato por el triunfo de su candidata, con un reconocido liderazgo regional y mundial y, por si eso fuera poco, logró para su país la organización tanto de los Juegos Olímpicos como del Mundial de Futbol. Mejor imposible.
La izquierda es por tradición internacionalista y se traicionaría así misma si en otros países no reflexiona, analiza y aprende de la exitosa experiencia brasileña, máxime si, como sucede en el nuestro, la izquierda se muestra dividida, confrontada, desgastada, extraviada. No se trata de imitar a pie juntillas o siquiera de forzar las semejanzas para sacar recetas o dogmas que, como bien sabemos, han causado mucho daño en el pasado. Pero sí verlo como un sano paradigma del que se saquen lecciones, se comprendan procesos y se aproveche lo que sirva. Sería absurdo y contrario a esa experiencia establecer un culto a la personalidad o seguir acríticamente los pasos dados sin reparar en las diferencias, como también lo sería cerrar los ojos ante el fenómeno Lula y que la izquierda no lo use a su favor.
Las políticas específicas siempre están determinadas por circunstancias particulares, pero el sentido que tienen, si se quiere, el espíritu que las anima, rebasa a la coyuntura. Es preciso distinguir los elementos estratégicos de los accidentales. Y el punto es que Lula llegó a la presidencia y luego hizo un extraordinario papel en ella porque asumió que para lograr el cambio que él y su partido se proponían sólo sería posible si conciliaba, si podía vencer los miedos que les habían sembrado sus adversarios convenciendo, concediendo y haciendo que algunos de éstos dejaran de serlo. Aceptó pagar el costo de alejarse de los sectores ortodoxos y en lugar de cultivar un discurso de la pureza prefirió vencer prejuicios arraigados aunque eso le significara cuestionamientos de quienes se dicen radicales. Lula se arriesgó a enarbolar una izquierda moderna, retando a los atavismos.
Es importante señalar que Lula viene de la lucha sindical contra la dictadura. En 1980 encabezó un paro de cientos de miles de trabajadores durante 41 días y que por ello fue arrestado. Producto de ese movimiento nace el “Partido dos Trabalhadores”, PT –nada que ver con el que crea Salinas en México para dividir el voto de izquierda-. En 1986 Lula es diputado en el Congreso Constituyente que reinstala las elecciones universales y es postulado tres años después en las primeras después de más de dos décadas, siendo favorito hasta muy poco tiempo antes de la segunda vuelta. Fue víctima de una guerra sucia mucho descarada, ruin y sistemática. La poderosa cadena O´Globo le pegaba a todas horas sin recato, presentaron a una ex novia de Lula que aseguraba que éste la quiso obligar a abortar, lo acusaron de racista porque ella era de color, aseguraron que todos los capitales saldrían del país si ganaba, dejaron sin transporte a las zonas marginadas para que no se trasladaran los votantes a las casilla y, en el colmo de la desvergüenza, le dieron más tiempo en el debate televisado a su contrincante, Fernando Collor de Mello, que sólo así pudo ganar la contienda.
Lula lo intentó de nuevo sin éxito en 1994 y en 1998 frente a un candidato muy fuerte. Fernando Henrique Cardoso fue Ministro de Hacienda de Itamar Franco –presidente sustituto de Collor de Mello, el cual fue destituido por un escándalo de corrupción- y arquitecto del exitoso “Plan Real” que detuvo la inflación y estabilizó la moneda. En 1998, Lula ya mostraba su convicción de moderar su discurso y establecer alianzas, prueba de ello es que puso como candidato a la vicepresidencia a un socialdemócrata, Leonel de Moura Brizola, para enfrentar a otro socialdemócrata. Pero en el 2002, esa tendencia se volvió notoria y dominante. El candidato a vicepresidente fue el empresario, y antiguo adversario de Lula, José Alencar, el cual dejó establecido desde el principio que habría continuidad con las “políticas macroeconómicas” de Cardoso. Algunos dirían en México que el ex líder sindical pactó con “la mafia” para llegar a la presidencia.
En efecto, Lula mantuvo la política cambiaria, fiscal y monetaria de su antecesor, pero revolucionó la política social y supo hacer del petróleo una verdadera palanca del desarrollo. “El problema de la derecha –dijo el todavía presidente del Brasil- es que nunca piensa en el mercado interno y siempre acaba excluyendo”. Al crecer la clase media, crece también el consumo y con ello la producción. Su programa “Bolsa Familia” y la elevación del salario mínimo tuvieron un éxito rotundo en sacar a millones de brasileños de la pobreza e incentivar el mercado interno. Por su parte Petrobras no sólo ha convertido a ese país en potencia productora gracias a la explotación de pozos en aguas profundas sino que exporta tecnología. Lula supo hacer un virtuoso equilibrio entre la rectoría del Estado, el bien público y la inversión privada.
A diferencia de otros líderes de izquierda del continente y a pesar de su enorme popularidad, Lula decidió no modificar la Constitución para prolongar su estancia en el poder más allá de lo establecido. Se trata de alguien que respeta las leyes y las instituciones, que entiende que en democracia es preciso y necesario negociar. No en balde declaró que si “Jesús gobernara Brasil tendría que hacer coalición con Judas”. El estadista es el que habla.
En el plano internacional, Lula adquirió una relevancia indudable y le dio a Brasil un peso específico que nunca había tenido. Frente a los titubeos de Estados Unidos en la crisis en Honduras, el liderazgo en la región fue tomado por ese país con su oposición terminante a aceptar un golpe de Estado en América Latina. Ese momento fue clave, pues a partir de entonces la diplomacia brasileña no sólo se constituyó como el cimiento indudable de un polo regional ante el escepticismo y la molestia mal disimulada de los norteamericanos sino que adquirió un protagonismo mundial que de alguna manera recuerda el papel que llegó a jugar México entre el entonces llamado bloque de “los no alineados” y que a tenido la audacia de romper el aislamiento y la condena de Irán y su programa nuclear que buscan los Estados Unidos. Pero incluso, Lula está yendo más lejos aún y nadie toma a broma su propuesta de ser mediador en Medio Oriente. Y como es un demócrata que alienta y respeta libertades, nomás no tienen como estigmatizarlo.
Aunque todavía tiene mucho que dar, ya hay un legado valioso e indiscutible de Lula, tanto en cómo acceder al poder como en la manera de ejercerlo. La izquierda mundial, no sólo la mexicana, auque a ésta le urge, haría muy bien en tomar las debidas lecciones.
De paso…
Agandalle. La única razón por la que el IFE tiene que trabajar con dos terceras partes de sus miembros por tiempo indefinido es porque el PRI insiste en decidir el nombre de dos de las tres vacantes. Presiona con el presupuesto para tratar de convencer al PAN de dejar fuera al PRD, tal y como sucedió en el 2003 cuando se nombro al tristemente célebre Consejo General de Carlos Ugalde. Los supuestos vetos son cortinas de humo lanzadas desde la fracción priísta para diluir su responsabilidad. No son los perfiles sino la afinidad lo que les interesa. Si de verdad el PRI tiene las mayores posibilidades de ganar en 2012, entonces ese partido debiera eser el primer interesado en crear un árbitro electoral con legitimidad. Pero al parecer no están tan seguros y les gana su naturaleza… Se dio el esperado castigo a Obama y ahora los republicanos serán corresponsables de la marcha del gobierno. Al tener la mayoría en la Cámara de representantes, dicho partido pagará un costo si insiste en boicotear sistemáticamente a la administración Obama. Además, los ultraconservadores del Tea Party, gracias a sus victorias, pondrán el extremismo de derecha en el escenario, lo que espero sepa aprovechar el presidente en su búsqueda hacia la reelección… Hay que reconocer a los diputados cuando hacen bien su trabajo y las reformas al ISSSTE y al IMSS para evitar la discriminación de los matrimonios gay en todo el país fue un gran acierto. Bravo… Indignante la ejecución de los 18 turistas michoacanos en Guerrero. Faltan palabras porque ya se han dicho todas durante estos años de barbarie… El General, Brett Favre, sigue haciendo grandes partidos a sus 41 años: A pesar de las lesiones y los golpes sigue comenzando los partidos y su record parece inalcanzable. A penas el domingo en cuatro minutos anotó dos veces para ganar el partido luego en Tiempo Extra y pasar para más de 400 yardas. La verdad, le hubiera quedado también el mote de “El Gladiador”… Síganme en Twitter: @ferbelaunzaran
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